
Joyas para Invitada de Boda 2026: Cómo combinar accesorios según el escote de tu vestido con poder
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Punto de partida: elegancia con poder (sin excesos)

Vale, ya tenemos el vestido, ¡momentazo! Pero ahora viene lo bueno: darle vida con las joyas. Y aquí, querida, la clave no es parecer un árbol de Navidad, sino todo lo contrario. Pensar en Joyas para Invitada de Boda en 2026 es pensar en elegancia con un toque de “aquí estoy yo”, pero sin eclipsar a la novia, claro. Se trata de encontrar ese equilibrio perfecto entre destacar y ser la invitada más chic del lugar.
Olvídate de la idea de que “más es más”. A veces, una sola pieza bien elegida tiene más fuerza que diez puestas sin ton ni son. Vamos a conseguir un look que se sienta tuyo, que te dé seguridad y que, sobre todo, te permita disfrutar del día sin preocuparte por si el pendiente se te va a enganchar en el pelo del novio durante el abrazo.
Regla del foco único: collar o pendientes como protagonistas
Aquí va un secreto a voces que nunca falla: la regla del foco único. Imagina tu cara y tu escote como un lienzo. ¿Dónde quieres que la gente mire primero? Esa es la pregunta del millón. Si tu vestido tiene un escote impresionante, como un palabra de honor o un pico profundo, quizás un collar espectacular sea tu mejor baza. Algo que resalte esa zona y atraiga la luz.
Pero, ¿qué pasa si llevas un vestido de cuello alto o con muchos detalles en la parte superior? Entonces, amiga, los pendientes son tus aliados. Unos pendientes largos, con movimiento, que iluminen tu rostro pueden ser el centro de todas las miradas. La idea es no crear una batalla campal entre tus accesorios. Si eliges un collar potente, los pendientes deberían ser más discretos, como unos pequeños brillantes o unas perlas sencillas. Y al revés, si te lanzas con unos pendientes que quitan el hipo, deja el cuello despejado o, como mucho, con una cadenita súper fina que apenas se note.
Recuerda: El objetivo es crear un punto focal. Piensa en ello como en el maquillaje: o destacas los ojos o destacas los labios. Con las joyas, la lógica es la misma. ¡Menos es infinitamente más elegante!
Comodidad real para muchas horas: pesos, cierres y movilidad
Hablemos de algo súper importante y que a menudo olvidamos por la emoción: la comodidad. Una boda no dura una hora. Dura… bueno, ya sabes, ¡muchas horas! Entre la ceremonia, el cóctel, el banquete, el baile… Vas a moverte, abrazar, reír y, con suerte, bailar hasta que te duelan los pies. Lo último que quieres es un pendiente que pese una tonelada y te esté tirando del lóbulo o un collar que se te clave con cada movimiento.
Antes de enamorarte perdidamente de una pieza, piensa en su lado práctico. ¿El cierre del collar es seguro? A nadie le apetece perder una joya en mitad de la pista de baile. ¿Los pendientes son de un material que no te va a dar alergia? Un lóbulo rojo e hinchado no es precisamente el mejor complemento. Y el peso, de verdad, es fundamental. Unos pendientes preciosos pero pesadísimos pueden convertirse en una auténtica tortura pasadas las tres primeras horas. Busca piezas que sean ligeras pero con presencia, que te hagan sentir espectacular sin recordarte a cada segundo que las llevas puestas.
Ensayo en casa: prueba de giro de cabeza, saludo y baile
Esto puede sonar un poco tonto, pero te aseguro que es un truco que funciona. Unos días antes de la boda, cuando tengas un rato tranquilo en casa, ponte el vestido y las joyas que has elegido. Y ahora, ¡a moverse!
Haz la prueba de fuego:
- Gira la cabeza bruscamente: ¿Se te enganchan los pendientes en el pelo? ¿El collar se desplaza y acaba en un sitio raro?
- Inclínate para dar dos besos: Simula el saludo a otros invitados. ¿El collar largo se balancea demasiado y amenaza con acabar en la copa de alguien?
- Ponte a bailar como si nadie te viera: Salta un poco, mueve los brazos. ¿Hay algo que te moleste, que se mueva de forma incómoda o que haga un ruido raro?
Este pequeño ensayo general te salvará de muchas incomodidades el día de la boda. Te permitirá ajustar lo que sea necesario o, en el peor de los casos, decidir que esas joyas maravillosas quizás no son las más adecuadas para un evento tan largo y es mejor buscar una alternativa más cómoda.
Coherencia con el dress code: ceremonia, cóctel y barra libre
Por último, pero no menos importante, hay que tener en cuenta el dress code y el tipo de boda. No es lo mismo una ceremonia civil en un jardín a mediodía que una boda de noche en un palacio. Tus joyas deben ir en sintonía con el ambiente.
- Para una boda de día o más informal: Puedes permitirte jugar con colores, materiales más naturales como piedras semipreciosas, diseños un poco más boho o piezas de oro o plata con un acabado más desenfadado. La luz del día hace que los brillos sutiles y los colores vivos luzcan muchísimo.
- Para una boda de tarde/noche y más formal: Aquí es donde los brillos, los cristales, los diamantes (o circonitas espectaculares) y los metales pulidos entran en juego. La noche pide un poco más de drama y sofisticación. Una gargantilla brillante, unos pendientes largos con pedrería o un brazalete elegante pueden elevar tu look al siguiente nivel.
Piensa en la evolución del evento. Quizás para la ceremonia prefieres algo más discreto y, para la fiesta, puedes añadir un anillo de cóctel más llamativo o cambiarte los pendientes por unos con más movimiento. La clave es que tus joyas cuenten la misma historia que tu vestido y que el propio evento. Se trata de coherencia y de sentirte adecuada en cada momento.
Mapa de escotes 2026 (reconócelos de un vistazo)

Ahora que tenemos las reglas del juego claras, vamos a meternos en faena. Cada escote es un mundo y pide a gritos un tipo de joya diferente. A veces, la elección parece súper obvia, pero otras… te puedes quedar mirando el vestido y el joyero con cara de interrogante. ¡Que no cunda el pánico! He preparado una especie de mapa para que identifiques tu escote y sepas, casi al instante, qué pieza le va a hacer justicia.
Piensa en esto como una chuleta de estilo, tu guía personal para que el día de la boda no haya ni una sola duda. Vamos a desglosar los escotes que más se van a ver en 2026 y a encontrarles su pareja de baile perfecta.
V profundo, V clásico y V cruzado
El escote en V es un clásico por una razón: estiliza un montón. Ya sea sutil, de vértigo o de esos cruzados tipo wrap dress, la lógica para acompañarlo es la misma. Este tipo de corte crea una línea vertical que dirige la mirada hacia abajo, y nuestra misión es acompañar esa línea, no interrumpirla.
Dónde cae el vértice y qué largo de collar lo acompaña
Aquí el truco es sencillísimo: el colgante de tu collar debería “caer” justo unos centímetros por encima de donde termina el vértice del escote. Imagina que es una flecha que apunta, pero sin llegar a tocar. Esto se conoce como el “efecto colgante”.
- Para un V clásico: Un collar corto o medio con un dije delicado que se asiente justo en la base del cuello o un poco más abajo es ideal.
- Para un V profundo: ¡Aquí podemos jugar más! Los collares tipo lariat o “Y” son los reyes. Crean una línea vertical preciosa que imita y alarga la del escote. Son súper sensuales y elegantes.
- Para un V cruzado: Un collar con un colgante geométrico o una piedra bonita que siga esa diagonal del cruce funciona de maravilla. La idea es que la joya no quede “perdida” en el escote ni se apoye sobre la tela.
Corazón y palabra de honor (strapless)
Estos escotes son pura dulzura y dejan los hombros y la clavícula completamente al descubierto. Son un lienzo en blanco perfecto para lucir una pieza protagonista en el cuello. El objetivo es rellenar ese espacio de forma armoniosa, creando un punto de interés que equilibre la desnudez de los hombros.
Cómo redondear líneas con gargantillas y perlas modernas
El escote corazón ya tiene una forma curvada muy bonita, y el palabra de honor es una línea recta. En ambos casos, una gargantilla o un collar corto que siga la línea de la clavícula es un acierto seguro.
- Gargantillas o chokers: Un choker brillante o una gargantilla rígida añaden un toque súper moderno y sofisticado. Rompen con la idea clásica y le dan un aire muy actual al look.
- Collares de perlas reinventados: Olvídate del típico collar de perlas de tu abuela. Para 2026, las perlas vienen irregulares, de diferentes tamaños y mezcladas con cadenas doradas. Un collar corto de este estilo aporta luz y una elegancia atemporal pero con un giro fresco.
Bardot (hombros al aire) y barco (bateau)
Ambos escotes crean una línea horizontal muy marcada de hombro a hombro. Son increíblemente favorecedores y elegantes. Sin embargo, al tener tanta presencia horizontal, tenemos que evitar añadir más elementos en esa misma línea. Por eso, en la mayoría de los casos, la mejor opción es dejar el cuello despejado.
Equilibrar horizontalidad con pendientes alargados
Si el collar no es nuestro aliado aquí, ¿quién lo es? Los pendientes, sin duda. Unos pendientes largos y con movimiento crean la línea vertical que necesitamos para contrarrestar la horizontalidad del escote. Piensa en pendientes tipo cascada, con flecos, o diseños largos y finos con alguna piedra al final. No solo estilizan el cuello, sino que también enmarcan el rostro de una forma espectacular y atraen toda la atención hacia tu cara. Es un truco de estilista que nunca, nunca falla.
Cuadrado y recto
El escote cuadrado ha vuelto con una fuerza arrolladora. Es geométrico, limpio y tiene un aire un poco retro que nos encanta. Su naturaleza angulosa nos pide joyas que o bien suavicen esa dureza o la acompañen con coherencia.
Geometrías limpias que repiten el ángulo sin endurecer
La clave es el equilibrio. Un collar con un colgante de formas geométricas (un cuadrado, un rectángulo, un hexágono) que caiga justo en el centro puede quedar increíble. Repite la forma del escote pero en una escala más pequeña, creando una simetría visual muy agradable. Otra opción fantástica son los collares cortos y rígidos o las cadenas de eslabones, que aportan un toque moderno sin competir con las líneas del vestido. Eso sí, intenta que no sean excesivamente gruesos para no endurecer demasiado el conjunto.
Halter y cuello alto
Cuando el vestido ya se encarga de cubrir y decorar el cuello, como en los escotes halter (atados al cuello) o los de cuello alto, la regla es sagrada: ¡prohibido usar collar! Sería recargar el look de forma innecesaria y crearía un caos visual. El propio vestido ya es la “joya” de esa zona.
Sin collar: pendientes medios + brazalete con carácter
El foco se traslada por completo a otras zonas. Aquí es donde los pendientes y las pulseras se convierten en los protagonistas absolutos de tu look.
| Accesorio | Recomendación de estilo |
|---|---|
| Pendientes | Opta por unos pendientes de tamaño medio o unos trepadores (ear cuffs) que decoren la oreja. Si llevas el pelo recogido, unos pendientes de botón con un diseño especial también son una opción genial. Evita los que sean excesivamente largos para no competir con la línea del cuello del vestido. |
| Brazaletes | ¡Lúcete! Un brazalete ancho y escultural, varias pulseras finas apiladas (stacking) o una pulsera rígida con un diseño potente le darán a tu look ese toque final que necesita. Es la oportunidad perfecta para llevar esa pieza más atrevida que tienes en el joyero. |
Asimétrico (un hombro)
El escote asimétrico es pura vanguardia. Juega con el desequilibrio y crea un look súper dinámico y moderno. Al igual que con el halter, el cuello suele quedar mejor despejado para no interferir con la línea tan interesante que crea el propio vestido.
Pendiente focal en el lado opuesto; cuello despejado
La magia aquí está en jugar con la asimetría a nuestro favor. La mejor estrategia es colocar un pendiente llamativo y especial en la oreja del lado del hombro que queda descubierto. Esto crea un contrapeso visual y un punto de interés que equilibra todo el conjunto. Puede ser un pendiente largo, uno con un diseño escultural o uno con un color vibrante. En la otra oreja, puedes no llevar nada o un pendiente de botón minúsculo para no restar protagonismo.
Escote ilusión y espalda al aire
Estos dos tipos de escote son la definición de sensualidad sutil. El escote ilusión juega con transparencias (tul, encaje) en la zona del pecho y cuello, mientras que los escotes en la espalda… bueno, son el factor sorpresa por excelencia.
Lariats, cadenas de espalda y microbrillos frontales
Para un escote ilusión, donde hay una tela transparente, lo mejor es optar por joyas muy finas que no pesen visualmente. Unos pequeños pendientes de brillantes o “microbrillos” son perfectos para iluminar el rostro sin recargar.
Pero la verdadera estrella para los vestidos con la espalda al aire es el back necklace o collar de espalda. Es una cadena larga, a menudo con un colgante o detalle que cae por la espalda, creando un efecto espectacular y súper sexy. Es la joya definitiva para una invitada que quiere dejar a todos boquiabiertos cuando se dé la vuelta. Si el escote frontal es sencillo, como uno redondo, también puedes optar por un collar lariat llevado hacia delante, cuya caída vertical complementa la sorpresa de la espalda.
Joyas que potencian cada escote (guía práctica)

Muy bien, ya hemos hecho el reconocimiento del terreno. Ahora toca la parte divertida: elegir las joyas exactas que van a hacer que tu look pase de “bonito” a “absolutamente espectacular”. Piénsalo como si fueras una estilista personal para ti misma. Tienes el vestido, tienes las reglas básicas, y ahora vamos a aplicar esa sabiduría a cada escote con ejemplos concretos. ¡Al lío!
Escote en V
Con un escote en V, el camino está prácticamente marcado. La propia forma del vestido te está diciendo “sigue esta línea”. Nuestra misión es hacerle caso, pero con mucho estilo.
Collares en Y / colgantes lágrima; pendientes largos ligeros
Aquí no hay duda: el collar en forma de “Y”, también conocido como lariat, es el rey indiscutible. Cae de una forma súper natural y alarga visualmente el cuello, creando un efecto elegantísimo que acompaña la caída del escote. Otra opción que funciona de maravilla es un colgante en forma de lágrima o con una piedra delicada, siempre buscando que la punta del colgante quede flotando unos centímetros por encima del vértice de la V.
¿Y los pendientes? Si el collar ya tiene su protagonismo, busca unos pendientes largos pero muy finos y ligeros. Piensa en hilos de plata u oro con un pequeño brillante al final. Crean una línea vertical que acompaña al conjunto, pero sin robarle el show al collar.
Peinado: semi-recogido que no compita con el colgante
De nada sirve llevar un collar espectacular si va a estar jugando al escondite con tu melena. Para un escote en V con un collar protagonista, un semi-recogido es tu mejor amigo. Retira los mechones delanteros de la cara, dejando que el colgante respire y se vea en todo su esplendor. Así, el foco visual va directo a esa línea vertical que hemos creado entre el escote y la joya.
Strapless y corazón
Estos escotes son una invitación directa a decorar el cuello y los hombros. Dejan un espacio precioso y despejado que podemos aprovechar de dos maneras radicalmente opuestas, pero igualmente acertadas.
Gargantillas cortas, perlas chic o collar cero + pendientes statement
La primera vía es enmarcar la clavícula. Una gargantilla corta, pegadita al cuello, queda increíble. Para 2026, olvida la idea del choker de los 90 y piensa en diseños más sofisticados: gargantillas rígidas doradas, una fina línea de brillantes o una vuelta de tuerca a las perlas, usando perlas barrocas (esas que son irregulares y maravillosas) en lugar de la clásica esfera perfecta.
La segunda vía, mi favorita si eres atrevida, es el “efecto wow” en las orejas. Deja el cuello completamente desnudo (collar cero) y apuesta todo a unos pendientes statement. Unos pendientes largos, con volumen, color y movimiento. Son el contrapunto perfecto a la horizontalidad del escote y atraen todas las miradas a tu rostro.
Bardot y barco
La línea horizontal que dibujan estos escotes de hombro a hombro es súper elegante, pero también un poco delicada a la hora de añadir accesorios. La clave es no crear más líneas horizontales y, en su lugar, buscar la verticalidad.
Sin collar o minimal; pulsera importante y pendientes drop
En el 99% de los casos, con un escote Bardot o barco, lo mejor es olvidarse del collar. La propia línea del vestido ya es el adorno. Si te sientes muy “desnuda”, puedes optar por una cadenita minimalista, casi invisible, que apenas se note. El verdadero poder aquí se lo llevan los pendientes y las muñecas. Unos pendientes tipo drop (con una piedra o perla que cae) o unos largos y finos son ideales. Y en la muñeca, ¡juega! Un brazalete ancho, un conjunto de pulseras finas o una esclava con un diseño especial equilibrarán el look y le darán ese toque final.
Cuadrado
El escote cuadrado es pura estructura. Tiene una personalidad fuerte, geométrica y con un punto vintage. Las joyas deben dialogar con esa forma, ya sea para suavizarla o para potenciarla.
Chokers geométricos, collares cortos con ángulos suaves
Puedes jugar a la simetría con un collar corto que tenga un colgante también geométrico, creando un eco visual muy interesante. Un choker fino y rígido también funciona genial, ya que sigue la línea recta del escote. Si, por el contrario, prefieres suavizar un poco la dureza de los ángulos, busca collares cortos con eslabones redondeados o colgantes con formas orgánicas pero limpias. El objetivo es que la joya se asiente cómodamente dentro del “marco” que crea el escote.
Halter / cuello alto
Cuando el vestido se ata al cuello o lo cubre por completo, la zona del escote ya está “vestida”. Intentar añadir un collar aquí es un error de manual: crea ruido visual y recarga el look.
Protagonismo en orejas y muñeca; texturas que “respiran”
Toda la atención se desvía hacia los lados y las manos. Es el momento perfecto para lucir esos pendientes especiales que tienes guardados. Si llevas un recogido, unos pendientes de botón grandes o unos trepadores (ear climbers) que recorran el lóbulo son una pasada. Si prefieres algo con movimiento, busca diseños que tengan “aire”, que no sean un bloque macizo, para no competir con la tela del cuello. Y en la muñeca, un brazalete escultural o un reloj-joya serán los protagonistas indiscutibles.
Asimétrico
El encanto del escote asimétrico reside, precisamente, en su desequilibrio intencionado. Es moderno, chic y muy favorecedor. Nuestra tarea es jugar con esa asimetría, no intentar corregirla.
Pieza única bien ubicada; simetrías que estilizan
La estrategia ganadora es simple: cuello despejado y un único punto de atención en la oreja del lado del hombro descubierto. Un pendiente largo, uno con un diseño escultural o un ear cuff llamativo en ese lado crea un balance visual perfecto. En la otra oreja, o no lleves nada o un pendiente mini, casi imperceptible. Este truco de estilista demuestra que entiendes las proporciones y que dominas el arte del equilibrio.
Ilusión / espalda
Aquí entramos en el terreno de la sutileza y el factor sorpresa. Los escotes ilusión, con sus transparencias, y las espaldas al aire piden joyas que acompañen ese juego de enseñar sin enseñar.
Lariat fino y cadena dorsal; discreción frontal
Para un escote ilusión, donde la piel se cubre con tul o encaje, las joyas deben ser etéreas. Un collar lariat muy fino, casi un hilo de oro o plata, puede funcionar si el escaje no es muy recargado. Pero la verdadera joya de la corona para un vestido con la espalda descubierta es la cadena dorsal o back necklace. Es el detalle inesperado y ultra sofisticado que dejará a todo el mundo sin palabras cuando te gires. Para que el efecto sea total, la parte delantera debe ser la discreción personificada: unos pendientes diminutos de brillantes y nada más. ¡La sorpresa está detrás
Color y brillo según hora y lugar

Vale, ya controlamos la forma, pero ¿qué hay del color y el brillo? No es lo mismo una joya bajo el solazo de mediodía en un jardín que bajo los focos de un salón de noche. La luz es el mejor amigo o el peor enemigo de un accesorio, y saber jugar con ella es lo que diferencia un look bueno de uno magistral. Vamos a ver cómo adaptar el bling-bling al momento y al sitio exacto.
Día (exterior): dorados suaves, piedras claras, brillos contenidos
Para una boda de día, con esa luz natural que lo baña todo, la cosa cambia. La luz del sol es muy directa y puede hacer que un exceso de brillo parezca… bueno, un poco de más. Aquí buscamos la elegancia susurrada, no la que grita.
Piensa en metales con acabados más sutiles. El oro amarillo en un tono suave o con un acabado cepillado es una maravilla porque aporta calidez sin deslumbrar. El oro rosa también es un compañero fantástico para las bodas diurnas, ya que su tono romántico se funde genial con la mayoría de los colores de piel y de vestidos. En cuanto a las piedras, apuesta por las que tienen una luminosidad más orgánica y tranquila: cuarzo rosa, aguamarina, piedra de luna o incluso perlas barrocas. Su brillo es más lechoso, más interno, y bajo el sol se ven espectaculares sin crear reflejos molestos. Si te apetece un toque de color, las piedras semipreciosas en tonos pastel son tus aliadas.
Un truco de experta: Fíjate en el acabado de la joya. Un metal pulido a espejo reflejará la luz del sol de forma muy intensa. Uno con acabado mate o satinado la absorberá y la devolverá de una manera mucho más suave y elegante.
Tarde/noche (interior): destellos controlados y contrastes fríos
Cuando el sol se pone y se encienden las luces artificiales, ¡empieza el espectáculo! La noche nos da permiso para jugar con más brillo, pero siempre con control. La luz de los salones, más cálida y difusa, es perfecta para que los cristales y las piedras talladas muestren todo su potencial.
Aquí los metales fríos como la plata, el oro blanco o el platino ganan la partida. Crean un contraste precioso con la piel y hacen que las piedras brillantes, como las circonitas de alta calidad o los cristales tallados, destaquen muchísimo más. Es el momento de sacar esa gargantilla con un pavé de brillantes o esos pendientes largos tipo cascada.
El secreto está en cómo la luz incide en las facetas de las piedras, creando un juego de destellos que se mueve contigo. No se trata de llevar una pieza enorme, sino una que esté bien diseñada para capturar y reflejar la luz desde diferentes ángulos. Unos pendientes que bailen con tus movimientos o un anillo de cóctel con una piedra bien tallada pueden ser el centro de todas las miradas.
Playa/campo/ciudad: materiales que resisten calor, humedad y viento
Más allá de la hora, el lugar exacto de la boda impone sus propias reglas. La funcionalidad y el estilo tienen que ir de la mano para que no acabes con una joya oxidada o perdida en la arena.
| Entorno | Materiales y Estilo Recomendado | ¡A Evitar! |
|---|---|---|
| Playa | Acero inoxidable (resiste la sal y la humedad), oro con un buen baño para evitar la corrosión, o piezas con elementos naturales como conchas o nácar de diseño. Busca joyas ligeras que no te den calor. | Metales de baja calidad que se oxidan con la brisa marina, joyas muy pesadas o con piezas que puedan llenarse de arena. |
| Campo | Materiales orgánicos y con texturas: madera, cuero (en pequeños detalles), piedras semipreciosas en bruto, metales con acabados envejecidos u oxidados. El estilo boho-chic aquí es el rey. | Joyas excesivamente lujosas o delicadas. Unos pendientes largos y finos se pueden enganchar fácilmente en la vegetación o con el viento. |
| Ciudad | Aquí tienes libertad total. Es el escenario perfecto para diseños más pulidos, arquitectónicos y modernos. Metales brillantes, geometrías limpias, perlas cultivadas y un aire más sofisticado. | Quizás evitaría piezas excesivamente rústicas que puedan desentonar con un ambiente urbano y cosmopolita. La coherencia es la clave. |
Materiales que cuidan tu piel y tu look

Hablemos de algo que a veces pasamos por alto entre tanto brillo y diseño: el material de nuestras joyas. Porque, seamos sinceras, de nada sirve llevar el pendiente más espectacular si a la media hora te empieza a picar la oreja o si el collar te deja una marca verde en el cuello justo antes del baile. Elegir el material correcto no es solo una cuestión de estética o de presupuesto, es una cuestión de confort y de salud para tu piel. Una boda es un evento largo, y lo último que quieres es estar incómoda por una alergia tonta.
Plata 925, oro 18k y acero hipoalergénico: cuándo elegir cada uno
Cada metal tiene su momento y su porqué. No es que uno sea mejor que otro en términos absolutos, sino que cada uno se adapta mejor a una situación, un tipo de piel y un estilo.
- Plata de Ley 925: Es la plata “buena”, la que tiene un 92.5% de plata pura. Es un clásico por su brillo blanco y su versatilidad. Es ideal para looks tanto de día como de noche, especialmente con tonos fríos (azules, verdes, grises). ¿Su única pega? Tiende a oscurecerse (oxidarse) con el tiempo si no la cuidas, pero nada que un paño limpiador no pueda solucionar en segundos. Es una apuesta segura para una elegancia atemporal.
- Oro de 18 quilates: Aquí hablamos de la joya para toda la vida. Con un 75% de oro puro, es la opción más valiosa y duradera. Su calidez es inigualable y aporta un toque de lujo que eleva cualquier look. El oro amarillo es perfecto para bodas de tarde y para pieles cálidas, mientras que el oro blanco tiene un aire más moderno y sofisticado, similar a la plata pero sin necesidad de tanto mantenimiento. Si inviertes en una pieza de oro, es porque quieres que te acompañe en muchas más bodas.
- Acero Hipoalergénico: El héroe anónimo de las pieles sensibles. El acero de grado quirúrgico es una maravilla: es súper resistente a los arañazos, no se oxida, no se pone feo y, lo más importante, es muy poco probable que te dé alergia. Es perfecto para bodas en la playa (aguanta la sal y la humedad como un campeón) o para esos pendientes un poco más pesados, ya que su resistencia permite diseños potentes. Su tono es un poco más grisáceo y moderno que el de la plata.
Baños, chapados y lacas: vida útil y mantenimiento
Seamos claras: no siempre podemos o queremos invertir en una joya de oro macizo para cada evento. Y ahí es donde los baños y chapados entran en juego. Una joya “bañada en oro” es una pieza hecha de un metal base (como latón o plata) a la que se le ha aplicado una capa fina de oro por encima.
Esto nos permite acceder a diseños de tendencia a un precio mucho más asequible. ¿Duran para siempre? No. La vida útil de un baño de oro depende muchísimo del grosor de la capa (las micras) y, sobre todo, del cuidado que le des. El sudor, los perfumes, las cremas y el roce constante son sus enemigos. Mi consejo es que las trates con mimo: póntelas al final, justo antes de salir, y quítatelas nada más llegar a casa. Guárdalas separadas en su bolsita para evitar arañazos. Son la opción perfecta para ese look concreto que quieres para una boda, sabiendo que con el cuidado adecuado te durarán para más ocasiones especiales.
Cierres seguros (presión, rosca, omega) y pesos cómodos
Este es un detalle súper importante que a menudo ignoramos hasta que es demasiado tarde. El cierre de un pendiente o un collar no solo es una cuestión de seguridad (¡nadie quiere perder una joya en la pista de baile!), sino también de comodidad.
- Cierre de presión o mariposa: Es el más común. Ideal para pendientes pequeños o de peso ligero. Es cómodo y rápido, pero asegúrate de que la tuerca ajusta bien.
- Cierre de rosca: La máxima seguridad para pendientes valiosos o pequeños, como dormilonas de brillantes. Cuesta un poquito más ponerlos, pero tienes la tranquilidad de que no se van a caer.
- Cierre Omega o Catalán: Es un cierre de joyería de alta gama, perfecto para pendientes más pesados o de diseño. Combina un perno con una pala articulada que “abraza” el lóbulo, repartiendo el peso y asegurando la pieza. Es increíblemente cómodo y seguro.
Y sobre el peso… usa el sentido común. Coge el pendiente en la mano. ¿Lo notas pesado? Imagínatelo colgando de tu oreja durante ocho o diez horas. Para una boda, busca siempre un equilibrio entre el impacto visual y la comodidad. Unos pendientes espectaculares no lucirán igual si estás deseando quitártelos a mitad de la cena.
Peinado, maquillaje y demás accesorios: orquesta completa

Llegamos a la parte donde todo cobra sentido. Ya tienes el vestido, dominas el arte del escote y has elegido unas joyas que son para morir de amor. Pero… ¡espera! El look no termina ahí. Las joyas son un instrumento solista increíble, pero necesitan sonar en armonía con el resto de la orquesta: el peinado, el maquillaje, el bolso… Si todo va a la vez y a destiempo, el resultado es puro ruido. La magia está en conseguir que cada elemento tenga su momento de gloria sin eclipsar a los demás, creando una sinfonía de estilo que suene perfecta.
Tocados y diademas: convivencias posibles con pendientes
Aquí tenemos una zona de alto riesgo. Tocado y pendientes viven en el mismo barrio: tu cabeza. Si los dos quieren ser el protagonista, se van a pelear, y el resultado nunca es bonito. La regla de oro es el equilibrio. ¿Llevas un tocado o pamela que es una auténtica obra de arte? Genial, que él sea la estrella.
En ese caso, los pendientes deben dar un paso atrás. Opta por unos pendientes de botón pequeños, unas perlitas discretas o unos “dormilones” de brillantes que aporten un punto de luz sin robarle el show al tocado. Piénsalo así: si ya llevas un jardín en la cabeza, no necesitas colgarte también las lámparas del jardín en las orejas.
Ahora, ¿y si tu apuesta es más sutil? Una diadema-joya finita, una peineta con algo de pedrería o unos simples horquillas decorativas… ¡Ahí sí! En este caso, tienes luz verde para jugar con unos pendientes con más presencia. Unos aros de tamaño medio o unos pendientes colgantes que no sean excesivamente voluminosos pueden convivir en perfecta paz y crear un look súper sofisticado. La clave es que haya un diálogo entre ellos, no una batalla campal por la atención.
Zapatos y bolso: paleta común sin “matchy-matchy”
Por favor, grabémonos esto a fuego: la era de llevar los zapatos y el bolso exactamente del mismo color y material ha terminado. Quedó atrás, junto con las hombreras exageradas y los cardados imposibles. Hoy en día, buscar ese match perfecto puede hacer que tu look parezca anticuado, como sacado de un catálogo de hace dos décadas.
La clave ahora es la “coordinación”, crear una paleta de color coherente. Si tu vestido es de un color potente, el bolso y los zapatos pueden ser de un tono neutro que lo complemente, o de otro color de la misma gama cromática. Pero aquí viene el truco que nos interesa como amantes de las joyas: fíjate en los herrajes. El cierre metálico del bolso, la hebilla de los zapatos, la cadenita… Intenta que esos pequeños detalles metálicos vayan en sintonía con tus joyas. Si llevas joyas doradas, un bolso con cadena dorada creará un hilo conductor visual súper elegante y pulido. Es un detalle sutil que demuestra que has pensado en todo.
Abrigo, estola o americana: visibilidad del collar al entrar
Este es el detalle de matrícula de honor, el que muchas invitadas pasan por alto. Llegas a la boda, hace algo de fresco y llevas una chaqueta, un abrigo mono o una estola preciosa. ¿Y qué pasa con ese collar espectacular que has elegido? Pues que, a menudo, queda completamente oculto o, peor, estrangulado por el cuello del abrigo.
Hay que pensar en el “look de llegada”. Si vas a llevar una americana cerrada, quizás un collar largo no sea la mejor idea para ese primer impacto. Quedará cortado y no se lucirá. En ese caso, es mejor apostar por unos pendientes potentes que siempre serán visibles. Si llevas un abrigo con un cuello más abierto o una estola que dejas caer sobre los hombros, un collar más corto tipo gargantilla puede asomar y quedar genial.
También puedes jugar al factor sorpresa. Crea un look de llegada más sobrio, con el abrigo cerrado y unos pendientes discretos, y cuando te lo quites en el interior… ¡boom! Que se vea ese collarazo que es el verdadero protagonista. Se trata de planificar las dos fases de tu look: la entrada y la fiesta.
Presupuesto inteligente (y plan B si cambias de vestido)

Seamos sinceras, ser invitada de boda es maravilloso, pero también puede ser un pequeño atentado contra nuestra cartera. Y en medio de toda la planificación, existe esa vocecita que susurra: “¿y si encuentro otro vestido a última hora?”. ¡Pánico! De repente, las joyas que habías elegido con tanto mimo para ese escote palabra de honor ya no funcionan con el nuevo cuello halter. Por eso, tener un plan de joyas inteligente no solo es bueno para el bolsillo, sino que es la red de seguridad que nos da paz mental. Se trata de tener opciones y recursos para brillar sin dramas, pase lo que pase.
Trío versátil: pendiente medio + brazalete + anillo
Este es tu kit de supervivencia joyero, el “fondo de armario” para cualquier evento. Si tienes dudas, si cambias de vestido, si te invitan a una boda con poca antelación… este trío siempre funciona. ¿Por qué? Porque evita por completo la zona más conflictiva: el cuello.
La idea es crear un conjunto equilibrado que no dependa del escote.
- Unos pendientes de tamaño medio: Ni tan pequeños que pasen desapercibidos, ni tan grandes que sean statement. Piensa en unos aros no muy anchos, unas argollas con algún colgante desmontable o unos diseños de tamaño mediano que caigan justo por debajo del lóbulo. Aportan luz al rostro y son visibles con el pelo suelto o recogido, pero no compiten con nada.
- Un brazalete o pulsera especial: La muñeca es un lienzo en blanco. Un brazalete rígido, una pulsera de eslabones elegantes o un conjunto de varias pulseras finas visten muchísimo y son compatibles con mangas largas, francesas o tirantes.
- Un anillo con personalidad: Un anillo de cóctel o uno con un diseño más escultural centra la atención en tus manos. Es un detalle que se ve al coger una copa, al saludar… y que añade un punto de sofisticación sin recargar.
Tener este conjunto listo en tu joyero, en dorado o plateado según tus preferencias, es la mejor inversión. Te salvará de cualquier imprevisto de última hora y te asegurarás de ir siempre elegante.
Pieza foco alquilable vs. compra estratégica para fondo de joyero
Aquí nos enfrentamos a dos filosofías, y ninguna es mejor que la otra. Depende de ti y de la ocasión.
La opción del alquiler de joyas ha ganado muchísima popularidad. Es la solución perfecta si te has enamorado de una pieza de diseño espectacular que se sale completamente de tu presupuesto, o si sabes que es una joya tan llamativa y particular que probablemente solo te la pondrás una vez. Te permite darte el capricho de lucir unos pendientes de alta joyería o un collar de infarto por una fracción de su precio. Es inteligente, es sostenible y te da acceso a un joyero de ensueño para una noche.
Por otro lado, está la compra estratégica. Se trata de invertir en una o dos piezas de muy buena calidad y diseño atemporal que formarán parte de tu “fondo de joyero” para siempre. Unos pendientes de perlas con un diseño moderno, una gargantilla de oro minimalista o un brazalete de plata de ley. Son piezas que, aunque supongan una inversión inicial mayor, te las pondrás en bodas, cenas y otros eventos durante años, por lo que su “coste por uso” acaba siendo bajísimo. Es la opción para quienes prefieren la propiedad y valoran construir una colección personal y duradera.
Ajustes de última hora: alargadores y topes de silicona
Este es el verdadero truco de experta, el kit de emergencia que te puede salvar el look cinco minutos antes de salir de casa. Son soluciones pequeñas, económicas y que marcan una diferencia enorme.
- Alargadores de cadena: Son pequeños tramos de cadena (normalmente de 3 a 5 cm) con un cierre en cada extremo. ¿Ese collar que te encanta te queda un poco justo con el nuevo escote? Le añades un alargador y consigues la caída perfecta. Son un imprescindible absoluto.
- Topes de silicona para pendientes: A todas nos ha pasado. Tienes unos pendientes un poco pesados y, con las horas, el lóbulo se resiente y el pendiente mira hacia el suelo. Un pequeño tope de silicona, a veces con una base más ancha, se coloca detrás del lóbulo antes de la tuerca y ¡magia! Reparte el peso, levanta el pendiente y lo mantiene en su sitio toda la noche. Además, añade un extra de seguridad.
- Conversores de pendientes: ¿Te has enamorado de unos pendientes pero no tienes agujeros o prefieres los de clip? Existen adaptadores que convierten un pendiente de perno en uno de clip de forma súper sencilla. Te abre todo un mundo de posibilidades.
Errores frecuentes y arreglos en un minuto

A todas nos ha pasado. Te miras al espejo justo antes de salir y hay algo que no encaja. No sabes qué es, pero el look no termina de “cantar”. Nueve de cada diez veces, es un pequeño fallo de estilismo con las joyas, algo súper fácil de solucionar si sabes dónde mirar. No hace falta desmontar todo el outfit, a veces el diablo está en los detalles y con un ajuste de un minuto puedes pasar de un “casi” a un “wow” rotundo. Aquí van los deslices más comunes y sus soluciones exprés.
Collar que corta el escote → cambia a Y/gargantilla o elimínalo
Este es el error número uno, el más repetido. Te pones un vestido con un precioso escote en pico y un collar redondo que, al sentarse, corta la línea de la “V” por la mitad. O al revés, un escote barco con un collar largo que se pelea con la horizontalidad. El efecto es que visualmente acorta el cuello y rompe la armonía del diseño del vestido.
La solución es instantánea. Si el escote es en V o de pico, quita ese collar redondo y busca uno en forma de Y (también llamado lariat o corbatero). Este tipo de collar sigue la misma línea descendente del escote, alargando la figura y creando un efecto súper estilizado. Si el escote es más alto o cerrado, una gargantilla pegada al cuello o un collar muy corto que quede justo en la base es la opción. Y a veces, la mejor solución es la más valiente: quítatelo. Deja que el escote respire y dale todo el protagonismo a los pendientes.
Pendientes pesados que tiran → sustituye por medianos con movimiento
Los ves en la tienda y te enamoras. Son espectaculares, una declaración de intenciones. Pero tras una hora de ceremonia, tu lóbulo parece que está pidiendo auxilio y el pendiente, en lugar de enmarcar tu cara, mira tristemente hacia el suelo. No solo es incómodo, sino que estéticamente no queda bien.
El arreglo es rápido: ten siempre a mano una segunda opción más ligera. No tienes que renunciar al impacto, solo al peso. Busca unos pendientes de tamaño medio pero que tengan movimiento. Por ejemplo, un diseño tipo cascada con cadenitas finas o con varias piezas articuladas. Crean un efecto visual igual de potente (o más, porque bailan con tus gestos) pero distribuyen el peso de forma mucho más inteligente. El objetivo es conseguir el bling sin el sufrimiento.
Mezcla de metales sin intención → ancla con bolso o hebillas
“No mezcles oro y plata”. ¿Cuántas veces hemos oído eso? Pues bien, esa regla está oficialmente obsoleta. Mezclar metales es moderno, es chic y demuestra muchísima personalidad… siempre y cuando se haga bien. El problema es cuando parece un accidente, cuando llevas un collar de oro, un reloj de plata y unos pendientes de oro rosa sin que nada los conecte. Ahí es donde parece que te has vestido a oscuras.
La solución es buscar un “ancla”. Una pieza que justifique y cohesione la mezcla. Puede ser un brazalete que ya combine varios metales en su diseño, o, y aquí está el truco de estilista, usar los herrajes de tus otros complementos. ¿Llevas joyas de plata pero tu bolso tiene una cadena dorada? ¡Perfecto! Esa cadena es el puente que une los dos mundos. Lo mismo con la hebilla de un cinturón o de los zapatos. Al crear ese eco, la mezcla pasa de ser aleatoria a ser una decisión de estilo totalmente intencionada y muy sofisticada.
Kit de emergencia: paño, cierres extra, toallitas y miniestuche
La invitada prevenida vale por dos. Tener un pequeño kit en el bolso te puede salvar de cualquier micro-desastre joyero y darte una tranquilidad increíble. No ocupa nada y te convierte en la heroína del evento si alguien más tiene un apuro.
- Un paño limpiador de joyas: Un trocito pequeño. Para quitar esa huella dactilar del anillo justo antes de las fotos o ese resto de maquillaje que ha caído en el pendiente. Devuelve el brillo al instante.
- Cierres extra: Un par de tuercas de mariposa o, mejor aún, de esos topes de silicona. No te imaginas la cantidad de pendientes que se pierden en las pistas de baile. Tener un repuesto es un salvavidas.
- Toallitas húmedas (sin alcohol): Para limpiarte las manos antes de tocar una joya delicada, especialmente si has usado crema de manos, o para limpiar una pequeña mancha pegajosa de una pulsera.
- Un miniestuche o bolsita de tela: Si a mitad de la noche decides que el collar te molesta para bailar o que los pendientes ya han cumplido su función, no los tires de cualquier manera en el bolso. Guárdalos en su bolsita para evitar que se rayen, se enreden o se pierdan en el abismo del clutch.
Experiencia El Rubí Joyeros para invitadas (antes de las dudas)

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Sabemos que encontrar el look perfecto es una misión, y a veces, las joyas son la pieza final del puzle que más cuesta encajar. Surgen mil dudas, el tiempo apremia y quieres sentirte segura con tu elección. Por eso, hemos pensado en todo el proceso no solo como una venta, sino como un acompañamiento. Queremos que te sientas como si tuvieras a una amiga experta en joyas a tu lado, ayudándote a tomar la mejor decisión para que ese día solo te preocupes de disfrutar. Es nuestra forma de asegurarnos de que brilles con luz propia.
Packs coordinados “lista para el evento”: pendientes + pulsera (+ collar opcional)
Para las que vais a contrarreloj o simplemente preferís no complicaros, hemos creado nuestros packs coordinados. Pero ojo, no son los típicos conjuntos rígidos y sin alma. Son combinaciones que nuestros estilistas han diseñado pensando en la armonía, no en la simple coincidencia. La idea es ofrecerte un “total look” de accesorios que ya funciona, creando un hilo conductor sutil y elegante.
Normalmente, el pack básico e infalible es el de pendientes + pulsera. Como hemos visto, es una combinación que funciona con el 99% de los escotes. Luego, para ciertos vestidos, ofrecemos la opción de añadir el collar a juego, pero solo si realmente suma y no resta. Estos packs están pensados para que las piezas dialoguen entre sí: comparten el mismo tipo de metal, el mismo estilo de tallado en las piedras o un elemento de diseño común. Es la forma más sencilla de asegurarte un resultado pulido y sofisticado sin tener que pensar demasiado. ¡Lista para el evento en un clic!
Personalización express: largo de cadena, grabados y estuches de regalo
Aquí es donde añadimos ese toque único que convierte una joya bonita en tu joya. Entendemos que cada persona y cada look es un mundo, y los detalles marcan la diferencia. Por eso, muchas de nuestras piezas se pueden personalizar de forma rápida para que te encajen como un guante.
¿El collar que te encanta es un poco corto para tu escote en pico? Sin problema. Ofrecemos ajustar el largo de la mayoría de nuestras cadenas para que tengan la caída exacta que necesitas. Es un cambio pequeño que transforma por completo cómo luce la pieza. ¿Quieres que la pulsera sea un recuerdo de ese día tan especial? Podemos añadir un pequeño grabado con una inicial o una fecha en las piezas que lo permitan. Y, por supuesto, todas nuestras joyas se entregan en un estuche precioso, perfecto para regalar o para guardarlas después. Son esos pequeños gestos los que elevan la experiencia.
Envío rápido, cambios flexibles y guía de cuidado posboda
Esta es la parte que te da la tranquilidad final. De nada sirve encontrar la joya perfecta si no llega a tiempo o si, al probártela con todo el conjunto, te das cuenta de que no es lo que esperabas. Lo entendemos perfectamente. Por eso, nuestros envíos son rápidos, para que incluso las decisiones de última hora lleguen a tiempo para el gran día.
Y lo más importante: nuestra política de cambios es flexible. Porque a veces una joya tiene que “sentirse” bien con el look completo, y eso solo se sabe en la prueba final. Si no te convence, te lo ponemos fácil para cambiarla por otra pieza. Y una vez pasada la boda, no nos olvidamos de ti. Con tu pedido recibirás una pequeña guía de cuidado, con trucos sencillos para limpiar y guardar tus joyas y que se mantengan tan espectaculares como el primer día. Queremos que esa pieza te acompañe en muchas más celebraciones.
Preguntas frecuentes

¿Cómo elijo el largo exacto del collar para mi escote?
¡La pregunta del millón! A ver, no hay una regla matemática, pero sí un truco visual que nunca falla: el collar debe terminar siempre unos centímetros por encima del inicio del escote, nunca justo en el borde ni, por supuesto, por debajo. La idea es que haya un trocito de piel entre la joya y la tela.
Para que te hagas una idea de las medidas estándar:
- Gargantilla (35-40 cm): Perfecta para escotes palabra de honor, barco o cuellos cerrados. Queda pegadita al cuello.
- Princesa (45 cm): Es el largo más versátil. Cae justo sobre la clavícula y funciona genial con escotes redondos o en pico no muy profundos.
- Matinal (50-60 cm): Cae a la altura del pecho. Es ideal para cuellos altos o para llevar por encima de un jersey, pero en una boda puede ser complicado de encajar a no ser que el vestido sea muy sencillo y cerrado.
Mi consejo práctico: coge una cinta métrica o incluso un cordón, póntelo alrededor del cuello y simula la caída sobre el vestido que llevarás puesto. Así verás exactamente dónde termina y si crea la armonía que buscas.
¿Puedo mezclar dorado y plata sin que choque?
¡Rotundamente sí! Esa vieja norma de no mezclar metales está más que superada. De hecho, hacerlo bien demuestra un control del estilo y una personalidad arrolladora. La clave para que no parezca un accidente es que la mezcla sea intencionada.
Aquí van un par de trucos para acertar:
- Busca un “puente”: Usa una pieza que ya combine ambos metales. Puede ser un reloj bicolor, un brazalete con eslabones de oro y plata o un anillo que los mezcle. Esa pieza unifica todo el look.
- Agrupa por zonas: En lugar de llevar un pendiente de cada color, prueba a llevar varios anillos en una mano, unos dorados y otros plateados. O apila varias pulseras de ambos tonos en la misma muñeca. Al agruparlos, creas un “foco” de mezcla que se ve deliberado.
- Mantén un estilo: Si tus joyas son minimalistas, que todas lo sean. Si son de estilo más barroco, lo mismo. Aunque los colores sean diferentes, si el estilo es coherente, el conjunto funcionará.
¿Qué pendientes favorecen con flequillo o pelo suelto?
Cuando el pelo va suelto, los pendientes tienen que luchar un poco más por su momento de gloria. Si llevas flequillo o la melena sobre la cara, los pendientes tipo botón o muy pequeños pueden perderse.
Lo ideal es buscar piezas que tengan algo de caída o movimiento, para que asomen entre el pelo y capten la luz. Unos pendientes largos y finos, tipo “hilo” o con una pequeña piedra al final, son elegantísimos. También funcionan muy bien los aros de tamaño medio, que crean un marco bonito sin riesgo de enredarse demasiado. Si llevas el pelo ondulado, unos pendientes con algo de brillo o una perla aportarán un punto de luz precioso cada vez que te muevas. La idea es que el pendiente tenga presencia sin ser tan grande que resulte incómodo con la melena.
¿Qué materiales son mejores para piel sensible en bodas largas?
Este es un tema serio, porque una reacción alérgica te puede arruinar el día. Si tienes la piel sensible, tu principal enemigo es el níquel. Necesitas buscar joyas etiquetadas como “hipoalergénicas” o “libres de níquel”.
Los materiales más seguros son:
- Titanio: Es el campeón de los hipoalergénicos. Es súper ligero, resistente y biocompatible (se usa en implantes médicos), así que es prácticamente imposible que te dé reacción.
- Acero quirúrgico (316L): Otra opción fantástica. Es muy duradero, no se oxida y su contenido en níquel es tan bajo que es seguro para la mayoría de las pieles sensibles.
- Plata de Ley 925: Generalmente es segura, ya que se compone de 92.5% de plata y el resto suele ser cobre. La mayoría de la gente la tolera bien.
- Oro de 14k o más: El oro puro es muy blando, por eso se mezcla con otros metales. A partir de 14 quilates, la proporción de otros metales es lo suficientemente baja como para ser segura para pieles sensibles.
Evita la bisutería de materiales desconocidos o aleaciones baratas, porque suelen tener un alto contenido de níquel. Para un evento largo como una boda, no te la juegues.
¿Qué hago si el vestido lleva pedrería en el escote?
¡Menos es más! Si tu vestido ya tiene bordados, cristales, perlas o cualquier tipo de pedrería alrededor del cuello, el propio vestido ya está haciendo el trabajo de un collar. Añadir una joya ahí sería recargar el look y crear una “pelea” visual.
En este caso, tienes dos opciones fantásticas:
- Prescinde del collar: Deja que el escote sea el protagonista absoluto. Es una decisión elegante y segura.
- Potencia otras zonas: Desvía toda la atención a los pendientes y las muñecas. Es el momento perfecto para lucir unos pendientes espectaculares (largos, con brillo, un diseño especial…) y un brazalete o un anillo de cóctel potente. Al dejar el cuello despejado, estas piezas brillarán el doble y equilibrarán el look a la perfección.
¿Cómo mantengo las joyas impecables todo el día (y en el baile)?
Una boda es una prueba de fuego para las joyas: abrazos, roces, algo de sudor en la pista de baile, laca, perfume… Para que lleguen al final del día tan brillantes como al principio, sigue estos consejillos:
- El toque final: Póntelas siempre al final, después de haberte maquillado, peinado y echado el perfume. Los químicos de estos productos son corrosivos y les quitan el brillo.
- Cuidado con las cremas: Evita que la crema de manos o corporal entre en contacto directo con anillos y pulseras. La grasa se acumula y los opaca.
- Kit de emergencia: Lleva en el bolso un pequeño paño de microfibra (como el de las gafas). Si notas un anillo o un pendiente algo opaco, un rápido pulido le devolverá la vida.
- En la pista de baile: Si llevas un collar largo o unos pendientes muy grandes y te vas a lanzar a bailar sin control, plantéate guardarlos en su bolsita dentro del clutch. Más vale prevenir que lamentar un enganchón o una pérdida.
- Al llegar a casa: Antes de guardarlas, pásales suavemente el paño para quitar cualquier resto. Si has sudado, puedes pasarles un paño ligeramente humedecido en agua y secarlas muy bien después. Así las guardas limpias y listas para la próxima.






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