
Relojes de enero: modelos elegantes para empezar el año con precisión y estilo este 2026
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Relojes de enero: modelos elegantes para empezar el año con precisión y estilo
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El momento perfecto para estrenar reloj
Empezar el año con buen pie es casi una tradición, y ¿qué mejor manera de hacerlo que con un reloj que marque el ritmo de tus nuevos propósitos? Los relojes de enero no son solo un capricho; son una declaración de intenciones. Hablamos de empezar el año con precisión, con estilo, y con la sensación de que tienes el tiempo en tus manos. Es la oportunidad perfecta para renovar ese accesorio que te acompaña a diario o para darte ese gusto que llevas tiempo pensando.
Enero como punto de partida: agenda, propósitos y estilo
Enero tiene algo especial, ¿no crees? Es como una página en blanco. Llenamos la agenda con nuevos proyectos, nos marcamos metas y, por supuesto, queremos reflejar esa energía renovada en nuestro estilo. Un reloj nuevo en enero es más que un simple accesorio; es un símbolo de ese nuevo comienzo. Piensa en ello: cada vez que miras la hora, te recuerda esos propósitos que te has marcado. Ya sea ser más puntual, dedicar tiempo a lo que de verdad importa o, simplemente, sentirte más elegante y seguro de ti mismo. Es una pequeña inversión en tu día a día, un compañero que te impulsa a comerte el mundo desde el primer minuto. Además, después de las fiestas, es el momento ideal para pensar en uno mismo, para elegir esa pieza que realmente habla de quién eres y de quién quieres ser este año.
Qué buscan hoy los compradores: fiabilidad, diseño y versatilidad
Hoy en día, cuando alguien busca un reloj, no solo quiere ver la hora. Las cosas han cambiado mucho. Buscamos piezas que aguanten nuestro ritmo, que sean fiables y no nos dejen tirados. La precisión suiza sigue siendo un referente, claro, pero también valoramos mecanismos robustos y materiales duraderos como el acero inoxidable o el cristal de zafiro, que aguanta los arañazos del día a día. Pero la fiabilidad no lo es todo. El diseño es clave. Queremos relojes que digan algo de nosotros, con esferas limpias y elegantes, o quizás con un toque más atrevido y moderno. La tendencia se inclina hacia diseños atemporales que no pasen de moda en dos días. Y, sobre todo, buscamos versatilidad.
La gente ya no quiere un reloj para cada ocasión; prefiere una pieza camaleónica que funcione igual de bien en una reunión de trabajo que en una cena con amigos.
Oficina, after-work y fines de semana: un reloj para cada plan
Aquí es donde la versatilidad se convierte en la estrella. El reloj perfecto para este 2025 es aquel que no desentona en ningún escenario.
- Para la oficina: Un modelo con correa de acero o de piel en tonos neutros (negro, marrón, azul marino) siempre es un acierto. Una esfera minimalista, sin demasiadas complicaciones, transmite profesionalidad y elegancia.
- El after-work: Aquí es donde ese mismo reloj demuestra su valía. Un diseño clásico pero con un toque moderno, como un cronógrafo sutil o una esfera con un color especial (verde o burdeos están muy en tendencia), se adapta perfectamente a un ambiente más relajado sin perder ni una pizca de estilo.
- Fines de semana: Para los planes más informales, los relojes con correas intercambiables son una solución genial. Puedes pasar de una correa de piel a una de nailon en un minuto y darle un aire completamente nuevo a tu reloj. Así, esa misma pieza elegante que llevaste a la oficina el viernes, se convierte en el complemento ideal para una escapada de fin de semana.
Cómo elegir tu reloj 2026 sin equivocarte

Vale, ya tenemos claro que enero es el mes ideal para lanzarse a por un reloj nuevo. Pero, ¡ay!, llega el momento de la verdad: ¿cómo eliges el adecuado entre tantísimas opciones? A veces puede ser un poco abrumador, lo sé. Pero no te preocupes, que para eso estoy aquí. Vamos a desgranar los puntos clave para que tu elección sea un acierto seguro, de esos que te hacen sonreír cada vez que miras la muñeca. No se trata de comprar el más caro ni el que está de moda, sino el que de verdad va contigo.
Tamaño y proporción en la muñeca
Esto es lo primero y, para mí, lo más importante. Un reloj puede ser una auténtica maravilla, pero si no te queda bien, no luce. Es como un traje hecho a medida: la clave está en la proporción. Un reloj demasiado grande en una muñeca fina puede quedar aparatoso, y uno muy pequeño en una muñeca ancha puede parecer que se ha perdido. El objetivo es encontrar el equilibrio perfecto, ese punto en el que el reloj se integra contigo y parece una extensión de tu estilo.
Diámetros recomendados según contorno y grosor de caja
Vamos a lo práctico. Coge una cinta métrica flexible y mídete el contorno de la muñeca. ¿Ya lo tienes? Genial. Ahora, quédate con esta guía súper sencilla que nunca falla:
| Contorno de la muñeca | Diámetro de caja recomendado |
|---|---|
| Menos de 15 cm | Entre 34 mm y 38 mm |
| Entre 15 cm y 17 cm | Entre 38 mm y 41 mm |
| Entre 17 cm y 19 cm | Entre 41 mm y 44 mm |
| Más de 19 cm | A partir de 44 mm – 46 mm |
Ojo, esto es una referencia, no una ley escrita en piedra. Aquí también entra en juego el grosor de la caja. Un reloj de 42 mm puede parecer más comedido si es fino (unos 8-10 mm) que uno de 40 mm con un grosor de 14 mm, que tendrá mucha más presencia. Los relojes más finos suelen ser más elegantes y se deslizan mejor bajo el puño de una camisa, mientras que los más gruesos tienen un aire más deportivo y robusto.
Distancia “lug to lug” y cómo afecta a la caída
Aquí va un truco de experto que muchos pasan por alto: la distancia “lug to lug”. ¿Qué es esto? Es la medida en milímetros desde la punta de un asa (los “cuernos” que sujetan la correa) hasta la punta del asa opuesta. Esta medida es casi más importante que el diámetro de la caja, porque determina cómo “abraza” el reloj a tu muñeca. La regla de oro es que las asas no deben sobresalir por los lados de tu muñeca. Si eso pasa, el reloj se verá desproporcionado y será incómodo de llevar. Puedes tener una muñeca de 17 cm y que un reloj de 43 mm de diámetro te quede perfecto si su “lug to lug” es contenido, y que otro de 41 mm con asas muy largas te quede fatal. Antes de comprar, si puedes, busca siempre esa medida. ¡Es un dato que cambia las reglas del juego!
Movimiento: cuarzo, automático o solar
El corazón del reloj, la maquinaria que lo hace funcionar. Aquí no hay una opción mejor que otra, sino opciones diferentes para personas diferentes. La elección depende de lo que valores más: ¿la precisión, la tradición, la comodidad?
- Cuarzo: Son los más precisos y económicos. Funcionan con una pila y su mantenimiento es mínimo, solo hay que cambiarla cada ciertos años. Si buscas un reloj para el día a día, que sea cogerlo y que esté en hora sin más complicaciones, el cuarzo es tu mejor aliado.
- Automático: Aquí entramos en el terreno de la relojería tradicional. No llevan pila; se dan cuerda con el movimiento de tu muñeca. Es pura magia mecánica. Tienen un encanto especial, con el segundero que se desliza de forma fluida en lugar de saltar. Eso sí, si dejas de ponértelo un par de días, se parará y tendrás que volver a ponerlo en hora.
- Solar: Una tecnología increíblemente práctica. Son relojes de cuarzo que se recargan con luz, ya sea natural o artificial. Te olvidas de cambiar la pila para siempre. Ofrecen la precisión del cuarzo con la autonomía de un automático, una opción muy inteligente y sostenible.
Precisión, mantenimiento y reserva de marcha
Para que te hagas una idea clara, la precisión varía bastante. Un reloj de cuarzo estándar puede tener una desviación de unos +/- 15 segundos al mes, mientras que un reloj automático se considera preciso si se desvía entre -4 y +6 segundos al día. La “reserva de marcha” es el tiempo que un reloj automático sigue funcionando una vez que te lo quitas. Lo habitual suele ser unas 40 horas, pero cada vez hay más modelos con reservas de 70 u 80 horas, lo que significa que puedes quitártelo el viernes y el lunes seguirá en marcha. El mantenimiento de un automático es como el de un coche: se recomienda una revisión cada 4 o 5 años para asegurar que todo vaya fino. El cuarzo, en cambio, solo pide su cambio de pila.
Cristal, caja y resistencia al agua
Son los elementos que protegen el reloj y definen su durabilidad. Son la carrocería y el escudo de tu pequeño compañero de tiempo, así que conviene prestarles atención.
Zafiro vs. mineral, acero, PVD y WR para el día a día
Cuando hablamos del cristal, las dos opciones más comunes son mineral y zafiro.
- Cristal mineral: Es un vidrio tratado para resistir mejor los golpes y arañazos. Cumple su función en la mayoría de los casos y es la opción más habitual en relojes de gama media.
- Cristal de zafiro: Es el rey de la resistencia a los arañazos. Es un material sintético de una dureza extrema (solo el diamante lo supera). Es casi imposible rayarlo en el uso diario. Si eres de los que lleva el reloj a todas partes sin miramientos, la inversión extra en un cristal de zafiro merece muchísimo la pena.
La caja suele ser de acero inoxidable 316L, un material hipoalergénico, resistente y duradero. A veces verás acabados en PVD (Physical Vapour Deposition), que es un tratamiento que recubre el acero para darle otros colores (negro, dorado, oro rosa) y añadir una capa extra de resistencia. Finalmente, la resistencia al agua (WR). ¡Cuidado con esto! No es lo mismo “resistente al agua” que “sumergible”.
Un error muy común es pensar que “50M” o “5 ATM” significa que puedes bucear a 50 metros. ¡Nada más lejos de la realidad!
Aquí tienes una chuleta para el día a día:
- 3 ATM / 30M: Resiste salpicaduras leves, como lavarte las manos o la lluvia. Nada de duchas.
- 5 ATM / 50M: Puedes ducharte con él, pero no es recomendable por los cambios de temperatura y el jabón. Apto para natación superficial muy ocasional.
- 10 ATM / 100M: Perfecto para nadar y hacer snorkel. Es el mínimo recomendable si vas a mojarlo de verdad.
- 20 ATM / 200M o más: Ya hablamos de relojes de buceo, preparados para inmersiones.
Estilos que marcan tendencia en enero

Ahora que ya sabes cómo acertar con los aspectos técnicos, vamos a la parte más divertida: el estilo. Porque un reloj es una pieza funcional, sí, pero también es uno de los accesorios que más hablan de tu personalidad. Enero es un mes de renovación, y las tendencias en relojería lo reflejan. Se busca la elegancia atemporal, pero con detalles que marcan la diferencia. Olvídate de los diseños estridentes; lo que se lleva es la sofisticación sutil y la versatilidad.
Dress watch minimal para eventos y oficina
El “dress watch” o reloj de vestir es la quintaesencia de la elegancia. Pero la tendencia actual lo despoja de todo lo superfluo. Hablamos del minimalismo en su máxima expresión: esferas limpias, a menudo en blanco, negro o tonos plateados, con dos o tres agujas y, como mucho, una discreta ventana para la fecha. Los índices son finos, a veces simples líneas o puntos, y la caja es delgada para que se deslice con naturalidad bajo el puño de una camisa. Es el reloj perfecto para el entorno profesional y para cualquier evento que requiera un toque de formalidad. Transmite una imagen de seriedad, de atención al detalle y de un gusto impecable sin necesidad de hacer ruido. Combínalo con una correa de piel de calidad en negro o marrón y tendrás un clásico instantáneo que nunca pasará de moda. Es la definición de “menos es más”.
Reloj deportivo elegante (sport-chic) para uso diario
Aquí tenemos al campeón de la versatilidad, el estilo que ha conquistado las muñecas de medio mundo. El reloj sport-chic nació en los años 70 con la idea de crear un reloj de lujo en acero, que fuera tan válido para llevar con un traje como para saltar desde la cubierta de un yate. Y esa filosofía sigue más viva que nunca. Estos relojes combinan la robustez de un deportivo (cajas de acero, buena resistencia al agua, a menudo con brazalete integrado) con acabados y diseños muy refinados. Piensa en biseles pulidos, esferas con texturas interesantes y una sensación de solidez que da muchísima confianza. Es el reloj “para todo”, el que te pones el lunes para ir a la oficina y no te quitas en todo el fin de semana. Es una inversión inteligente porque te ahorra tener que pensar qué reloj ponerte cada mañana. Simplemente funciona.
Clásicos con guiños vintage: esferas crema, índices aplicados
La nostalgia es una fuerza poderosa, y en la relojería se traduce en un amor por los diseños que evocan el pasado. Pero no se trata de copiar, sino de reinterpretar. La tendencia vintage se manifiesta en detalles sutiles que aportan calidez y carácter. Las esferas en tonos crema o “eggshell” (cáscara de huevo) son un claro ejemplo, imitando la pátina que el tiempo deja en los relojes antiguos. Otro detalle clave son los índices aplicados. En lugar de estar impresos en la esfera, son pequeñas piezas metálicas que se colocan sobre ella, creando un efecto tridimensional que juega con la luz y da una sensación de mayor calidad y cuidado. Si a esto le sumamos cajas de tamaños más contenidos (por debajo de los 40 mm) y tipografías clásicas, el resultado es un reloj con alma, una pieza que parece contar una historia.
Brazaletes tipo “jubilee” y mallas milanesas en auge
Y hablando de toques vintage, la elección del brazalete es fundamental. Dos estilos están viviendo una segunda juventud y son una apuesta segura para este año.
- Brazalete Jubilee: Compuesto por cinco eslabones (tres pequeños pulidos en el centro y dos más grandes satinados en los extremos), es famoso por su comodidad y por cómo refleja la luz. Aporta un toque de elegancia instantáneo y es increíblemente flexible, adaptándose a la muñeca como un guante.
- Malla milanesa: Es una malla de acero muy fina y tupida que resulta sorprendentemente suave y transpirable. Tiene un aire retro-moderno muy particular, asociado a los relojes de diseño de los años 60 y 70. Es ligera, elegante y se ajusta a la perfección gracias a su cierre deslizable.
Ambas opciones son una forma fantástica de darle un aire diferente a un reloj, aportando textura y un punto de sofisticación que se aleja del brazalete de acero más convencional.
Esferas y colores de temporada

Si la caja y el brazalete son el cuerpo del reloj, la esfera es, sin ninguna duda, su rostro. Es donde reside toda su personalidad, lo que te atrapa la mirada y lo que, al final, miras decenas de veces al día. Por eso, elegir el color y el acabado adecuados es tan importante. Las tendencias de este año apuestan por colores sofisticados y con carácter, dejando atrás los tonos demasiado neutros o los experimentos estridentes. Se busca un equilibrio entre la elegancia clásica y un toque de personalidad que no te canse a los dos meses.
Azules invernales, verdes bosque y gris antracita
Aunque los clásicos blanco, negro y plata nunca fallan, hay una paleta de colores que se ha consolidado con fuerza y que define perfectamente el estilo actual.
- Azules invernales: Olvídate del azul eléctrico del verano. Hablamos de un azul marino profundo, casi nocturno, que transmite una elegancia increíble. Es un color versátil que funciona de maravilla tanto en relojes de vestir como en modelos más deportivos, aportando un toque de color sofisticado sin ser llamativo.
- Verdes bosque: El verde lleva ya varias temporadas siendo el color de moda, y no parece que vaya a irse a ninguna parte. La tendencia se inclina hacia los tonos más oscuros y naturales, como el verde bosque o el verde militar. Es un color con muchísima personalidad que evoca naturaleza y aventura, pero que en una esfera bien diseñada resulta sorprendentemente elegante.
- Gris antracita: Es la alternativa moderna al negro. Un tono carbón o grafito que tiene una profundidad especial. Es menos duro que el negro puro y juega con la luz de una forma muy interesante, a veces pareciendo casi negro y otras revelando matices metálicos. Es una opción perfecta para quien busca algo diferente, discreto pero con un punto industrial-chic.
Efectos sunburst, lacados y granalla
El color es solo la mitad de la historia; el acabado de la esfera es lo que le da vida. No es lo mismo un azul plano que un azul que baila con la luz.
- Efecto sunburst o rayos de sol: Probablemente el acabado más popular y resultón. Consiste en un cepillado muy fino que parte del centro de la esfera hacia los bordes, creando un efecto de rayos que atrapan y reflejan la luz de una forma espectacular. Hace que el color cambie de tonalidad según el ángulo desde el que lo mires, aportando un dinamismo y una profundidad increíbles.
- Acabado lacado: Aquí buscamos el efecto contrario. Una esfera lacada tiene un acabado perfectamente liso, profundo y brillante, como la superficie de un piano. Da una sensación de color puro y sólido, muy elegante y a menudo asociado a relojes de vestir de alta gama.
- Acabado granalla o frosted: Este es un acabado texturizado, como si la esfera estuviera cubierta por una finísima capa de arena o escarcha. El resultado es una superficie mate que no genera reflejos, lo que mejora mucho la legibilidad. Aporta un toque muy técnico y contemporáneo al reloj, muy diferente al brillo de los otros acabados.
Lectura nocturna: lumen discreto y agujas dauphine/alpha
Un reloj elegante no tiene por qué renunciar a la funcionalidad en la oscuridad. La clave está en la sutileza. Se acabó eso de llevar grandes pegotes de material luminiscente (lumen) que brillan como una linterna. La tendencia es aplicar el lumen en finas líneas sobre las agujas o en pequeños puntos sobre los índices. Lo justo para poder ver la hora de un vistazo en el cine o de noche, sin romper la estética minimalista del reloj. Y hablando de agujas, dos estilos clásicos dominan el panorama por su elegancia y legibilidad:
- Agujas Dauphine: Son las más comunes en relojes de vestir. Tienen forma de triángulo alargado, como un diamante, y suelen estar facetadas (con varias caras). Este diseño hace que siempre haya una parte de la aguja captando la luz, lo que las hace muy legibles incluso sin lumen.
- Agujas Alpha: Similares a las Dauphine, pero se estrechan con un pequeño “tallo” antes de llegar al centro de la esfera. Tienen una silueta muy estilizada y elegante, un toque ligeramente más retro y sofisticado.
Correas y brazaletes: el 50% del look

A menudo nos obsesionamos con la esfera, el tamaño de la caja, el movimiento… y nos olvidamos de algo que es, literalmente, la mitad del reloj: la correa o el brazalete. Es un error tremendo, porque la correa tiene el poder de transformar por completo la apariencia y la sensación de un reloj. Puede llevarlo de lo formal a lo casual, de lo veraniego a lo invernal, con un simple cambio. Es el toque final que define el carácter de la pieza en tu muñeca, y créeme, la gente se fija en ella mucho más de lo que piensas. Elegir bien no es solo una cuestión de estética, sino también de comodidad y funcionalidad.
Piel lisa, granulado y nobuk: cuándo escoger cada una
La piel es el material clásico por excelencia, pero no todas las pieles son iguales. Cada acabado tiene su momento y su lugar, y conocerlos te ayudará a clavar el look.
- Piel lisa: Es la opción más formal y atemporal. Hablamos de una piel de becerro suave, con un acabado pulcro y elegante. Es la pareja perfecta para un dress watch minimalista. Transmite sofisticación sin esfuerzo y es ideal para la oficina, reuniones importantes o eventos. Una correa de piel lisa en negro o marrón oscuro es un fondo de armario imprescindible para cualquier coleccionista de relojes.
- Piel granulada: Aquí la piel tiene textura, un grabado que le da más cuerpo y un aspecto más rudo y resistente. Es menos formal que la piel lisa y aporta muchísimo carácter. Es fantástica para relojes de diario, cronógrafos o piezas con un aire sport-chic. Aguanta mejor el trote del día a día y disimula los pequeños roces mucho mejor.
- Nobuk: ¡Mi debilidad! El nobuk es esa piel de tacto aterciopelado, casi como un melocotón. Se consigue lijando la parte externa del cuero, lo que le da una textura mate y muy suave. Ojo, no es lo mismo que el ante (que es la cara interna y más delicada). El nobuk es más resistente y tiene un aire de lujo discreto increíble. Es perfecto para dar un toque casual-chic y funciona de maravilla con esferas vintage o en tonos crema.
Caucho y textil técnico para clima húmedo
Seamos realistas: la piel y el agua no son los mejores amigos. Para climas húmedos, para el verano o simplemente si sudas mucho, hay alternativas mucho más inteligentes y estilosas. El caucho ha dejado de ser exclusivo de los relojes de buceo para convertirse en una opción comodísima y muy de moda. Pero no todo el caucho es igual. Olvídate de la silicona barata que se llena de pelusas. Busca correas de caucho FKM, un material de alta calidad, flexible, increíblemente duradero y muy suave al tacto. Por otro lado, el textil técnico ofrece un mundo de posibilidades. Desde las clásicas correas NATO de nailon, con su herencia militar y su infinita variedad de colores, hasta materiales más sofisticados como el sailcloth (tela de vela) o la Cordura. Son ligeras, transpirables y se secan en un suspiro, lo que las hace ideales para un uso activo sin sacrificar el estilo.
Cambios rápidos (quick-release) y juego de colores para enero
Aquí llega la verdadera magia de la versatilidad: el sistema quick-release. Son unas pequeñas palancas integradas en los pasadores de la correa que te permiten cambiarla en menos de diez segundos, sin necesidad de herramientas ni de visitar al relojero. Es, sinceramente, uno de los mejores inventos de la relojería moderna. Esta tecnología te invita a jugar. ¿Por qué conformarte con un solo look? Enero es el mes perfecto para experimentar. Puedes empezar la semana con una elegante correa de piel nobuk gris para la oficina y, al llegar el viernes, cambiarla por una de caucho verde bosque para una escapada de fin de semana. Tener dos o tres correas adicionales es como tener tres relojes nuevos. Anímate a combinar los colores de la correa con los de la esfera o incluso con tu ropa. Un pequeño cambio, un gran impacto.
Complicaciones útiles para empezar el año

Dejemos una cosa clara: en relojería, “complicación” no es algo malo, ¡todo lo contrario! Es el término que usamos para cualquier función que va más allá de dar la hora (horas, minutos y segundos). Y si lo piensas, empezar el año es el momento perfecto para tener a mano algunas de estas “ayuditas” en la muñeca. Enero es un mes de organización, de nuevos propósitos y de poner orden en nuestras rutinas. Un reloj con las complicaciones adecuadas no solo es una pieza de ingeniería fascinante, sino una herramienta increíblemente práctica para el día a día. Vamos a ver cuáles son las más interesantes para arrancar el año con buen pie.
Fecha grande y día de la semana
Parece algo básico, ¿verdad? Pero la cantidad de veces que dudamos a qué día estamos, sobre todo al volver de las vacaciones de Navidad, es incontable. Una complicación de fecha y día de la semana es, probablemente, la más útil y utilizada de todas. Te mantiene anclado a la realidad, te ayuda a planificar y te evita tener que sacar el móvil para algo tan simple. Pero podemos ir un paso más allá de la típica ventanita. La fecha grande (big date) es una solución mucho más elegante y legible. En lugar de un solo disco con 31 números apretados, utiliza dos discos separados, uno para las decenas y otro para las unidades, que se muestran en dos ventanas más amplias. El resultado es una fecha clara, protagonista, que no requiere forzar la vista y que añade un toque de sofisticación técnica a la esfera. Es un detalle que marca la diferencia.
Cronógrafo para entrenos y objetivos
Año nuevo, vida nueva… y nuevos objetivos en el gimnasio, ¿a que sí? Aquí es donde el cronógrafo se convierte en tu mejor entrenador personal. Un cronógrafo no es más que un cronómetro integrado en tu reloj, que puedes activar, parar y resetear con los pulsadores laterales. Sus usos son infinitos y van mucho más allá del deporte:
- Para entrenar: Mide tus series, los tiempos de descanso entre ejercicios o cuánto tardas en correr tu primer kilómetro del año. Es perfecto para registrar tus progresos.
- Para la productividad: ¿Conoces la técnica Pomodoro? Trabajar en bloques de 25 minutos con descansos de 5. Un cronógrafo es ideal para medir estos intervalos sin tener que mirar el móvil y distraerte.
- En el día a día: Desde controlar el tiempo de cocción de la pasta hasta medir cuánto tardas en llegar a esa reunión tan importante.
Además de su innegable utilidad, un cronógrafo aporta una estética deportiva y técnica que es muy atractiva, con sus subesferas y pulsadores que le dan un aire de instrumento de precisión.
GMT/dual-time para viajes y reuniones
Si entre tus planes para 2025 está viajar más o si trabajas con equipos en diferentes partes del mundo, la complicación GMT o de doble huso horario es un imprescindible. Esta función te permite ver dos zonas horarias de un solo vistazo. Lo más habitual es que el reloj tenga una aguja adicional, a menudo con una punta de flecha de otro color, que da una vuelta a la esfera cada 24 horas. Esta aguja apunta a una escala de 24 horas, que puede estar en el borde de la esfera o en un bisel giratorio. Así, puedes tener la hora local con las agujas principales y, por ejemplo, la hora de tu casa o de la oficina central con la aguja GMT. Es increíblemente útil para saber cuándo es un buen momento para llamar a tu familia desde el otro lado del mundo o para coordinar reuniones internacionales sin tener que hacer cálculos mentales. Es una complicación que evoca viajes, aventura y un mundo conectado.
Reserva de marcha e indicador 24h: estética y función
Aquí entramos en detalles que son tanto prácticos como visualmente muy atractivos. El indicador de reserva de marcha es como el medidor de gasolina de tu reloj mecánico. Es una pequeña subesfera o una escala que te muestra cuánta “cuerda” le queda al reloj antes de pararse. Es especialmente útil en relojes de cuerda manual, para saber cuándo tienes que darle una vuelta a la corona, o en automáticos si alternas varios relojes y quieres saber si aguantará en marcha todo el fin de semana. Aporta un elemento técnico a la esfera y una tranquilidad que se agradece. Por su parte, el indicador de 24 horas es una subesfera que muestra la hora en formato militar. Normalmente está sincronizado con la aguja horaria principal y sirve para distinguir de un vistazo si son las 10 de la mañana o las 10 de la noche. Puede parecer redundante, pero es muy práctico a la hora de ajustar la fecha de un reloj mecánico, para asegurarte de que el cambio se produzca a medianoche y no a mediodía. Estéticamente, añade simetría y un toque funcional a la esfera.
Guía por estilos de vestuario

Elegir un reloj es como elegir el calzado adecuado: lo que funciona para una maratón no es lo ideal para una boda. Tu reloj debe ser un aliado de tu estilo, una pieza que complemente tu look sin robarle el protagonismo. No se trata de tener un reloj para cada conjunto, ¡ni mucho menos!, sino de entender qué modelos armonizan mejor con la ropa que más usas. Piénsalo como el toque final que eleva tu imagen, la pieza que dice “he pensado en los detalles”. Vamos a ver cómo acertar según lo que lleves puesto.
Sastrería y smart casual
Este es el territorio de la elegancia contenida. Hablamos de trajes, blazers, camisas de calidad, pantalones chinos… el uniforme de la profesionalidad moderna y de las ocasiones en las que quieres dar una imagen pulcra y cuidada. En este contexto, el reloj no debe gritar, debe susurrar. La clave es la discreción y el refinamiento. Un reloj demasiado grande o deportivo aquí puede desentonar por completo, es como llevar zapatillas de correr con un esmoquin.
Grosor bajo de caja y tonos metálicos sobrios
La norma de oro para un reloj de vestir es que debe deslizarse cómodamente bajo el puño de la camisa. Si la caja es demasiado gruesa y se engancha en la tela cada vez que mueves el brazo, has elegido mal. Busca cajas con un grosor inferior a los 11 mm, idealmente por debajo de 10. Esta delgadez no solo es práctica, sino que transmite una elegancia innata. En cuanto a los materiales, la sobriedad manda. El acero inoxidable pulido o cepillado es el rey indiscutible. También funcionan de maravilla los tonos metálicos clásicos como el oro amarillo o el oro rosa, pero siempre en diseños finos y sin estridencias. Olvídate de los acabados PVD negros o de los colores llamativos. La idea es que el reloj se integre, que sea un destello de calidad, no un foco de atención. Una esfera limpia, una caja delgada y una correa de piel lisa o un brazalete de acero fino son la combinación ganadora.
Casual de invierno: punto, denim y capas
Cuando llega el frío y nuestro armario se llena de jerséis de lana, chaquetas de pana, vaqueros y bufandas, el estilo se vuelve más texturizado y relajado. Aquí podemos permitirnos relojes con un poco más de presencia y calidez, piezas que dialoguen con la robustez y la comodidad de la ropa de invierno. Un reloj de vestir demasiado delicado podría parecer perdido entre las capas de un buen jersey de punto.
Correas cálidas y esferas texturadas
Este es el momento perfecto para jugar con las correas. Las de piel con acabados como el nobuk o el ante, en tonos tierra, marrones o verdes musgo, aportan una calidez visual y táctil que complementa a la perfección los tejidos invernales. Sientan de maravilla y dan una sensación muy acogedora. Las esferas también pueden unirse a este juego de texturas. Una esfera con un acabado granalla, que parece ligeramente arenosa, o incluso esferas con patrones sutiles, combinan genial con la trama de un tejido de lana o el aspecto del denim. No se trata de que hagan juego, sino de que compartan una misma filosofía estética, una que valora el carácter y el detalle por encima del brillo pulido. Un reloj de campo (field watch) o un cronógrafo de inspiración vintage son opciones fantásticas para este tipo de looks.
Deporte urbano: plumas, sneakers y mochilas
El estilo athleisure o deporte urbano ha llegado para quedarse. Es la moda de la comodidad funcional: chaquetas acolchadas, sudaderas con capucha, zapatillas de diseño y mochilas técnicas. Es un look práctico para moverse por la ciudad, donde la durabilidad y la funcionalidad son tan importantes como la estética. El reloj que acompaña a este estilo debe estar a la altura.
WR suficiente y legibilidad alta
Si tu día a día implica moverte rápido, coger el metro, y quizás soportar un chaparrón inesperado, no puedes llevar un reloj delicado. Necesitas una pieza que aguante el ritmo. Una resistencia al agua de 10 ATM (100 metros) es lo más recomendable. No porque vayas a bucear, sino porque te da la tranquilidad total de que tu reloj sobrevivirá a la lluvia, a un golpe de grifo o a cualquier imprevisto. La legibilidad es el otro pilar. Cuando vas por la calle, a menudo necesitas ver la hora de un solo vistazo. Busca esferas claras, con índices grandes y agujas bien definidas. El material luminiscente (lumen) de buena calidad es un plus, no solo para la noche, sino para condiciones de poca luz como un día nublado o dentro del transporte público. Relojes de estilo diver, de piloto o modelos deportivos con esferas despejadas y un buen contraste son los compañeros ideales para la jungla de asfalto.
Relojes para ellas, para ellos y unisex

Seamos sinceros, la idea de que hay “relojes de hombre” y “relojes de mujer” se está quedando un poco anticuada. ¡Y ya era hora! Durante años, las normas eran muy rígidas: grandes y robustos para ellos, pequeños y delicados para ellas. Pero la realidad es que el mejor reloj es el que te gusta y te queda cómodo, sin importar la etiqueta que le pongan. Por suerte, las marcas se han dado cuenta y la tendencia hacia los relojes unisex es más fuerte que nunca. Ya no se trata de género, sino de estilo personal, de proporciones y, sobre todo, de cómo te sientes tú con esa pieza en la muñeca.
Diámetros contenidos y diseño limpio para muñecas pequeñas
Durante la era de los relojes gigantes, encontrar una pieza elegante para una muñeca más fina era una auténtica odisea. Afortunadamente, esa tendencia ha dado un giro de 180 grados. Hay un resurgimiento de la elegancia en formatos más pequeños, un regreso al lujo discreto. Hablamos de diámetros que van desde los 28 mm hasta los 34 o 36 mm, tamaños que se asientan perfectamente en la muñeca sin sobrecargarla. Pero ojo, pequeño no significa insignificante. La clave de estos diseños es la limpieza y el equilibrio. Esferas minimalistas, sin demasiadas complicaciones, con índices finos y agujas estilizadas. Un diseño despejado hace que el reloj parezca más grande y legible de lo que es, aportando una sofisticación increíble. Es la prueba de que no hace falta un reloj de 45 mm para tener presencia; a veces, la elegancia reside en la sutileza.
Unisex con carácter: 36–39 mm que favorecen a todos
Aquí es donde está la verdadera magia de las tendencias actuales. La franja que va de los 36 a los 39 milímetros se ha convertido en el punto dulce universal. Este tamaño, que históricamente se consideraba masculino, hoy es la definición de unisex. ¿Por qué funciona tan bien? Porque tiene el equilibrio perfecto: es lo suficientemente grande como para tener una buena presencia en una muñeca ancha, pero no resulta exagerado en una más delgada.
Esta vuelta a los diámetros más clásicos está muy ligada al auge de la estética vintage. Los relojes de mediados del siglo XX tenían estas proporciones, y al recuperarlas, no solo ganamos en comodidad, sino también en atemporalidad.
Un reloj de 38 mm con un buen diseño puede ser la pieza perfecta para compartir en pareja o, simplemente, la opción ideal para quien busca versatilidad sin complicaciones. Es un tamaño que se adapta a ti, y no al revés. Marcas tan influyentes como Rolex han recuperado el tamaño de 36 mm para modelos icónicos como el Explorer, demostrando que esta tendencia no es pasajera, sino una vuelta a la sensatez y al buen gusto.
Detalles joyeros: índices con brillo y malla fina
Que un reloj sea unisex no significa que tenga que ser aburrido o puramente funcional. De hecho, es en los pequeños detalles donde se puede jugar para darle un toque más personal y sofisticado. Aquí es donde nuestra experiencia como joyeros entra en acción. Pequeños toques de brillo pueden transformar por completo un reloj sin inclinarlo hacia un género concreto. Imagina unos índices aplicados, pulidos como espejos, que capturan la luz con cada movimiento. O quizás un diminuto brillante marcando las 12. No es algo ostentoso, sino un destello de calidad, un guiño al mundo de la alta joyería. Estos detalles funcionan igual de bien en cualquier muñeca, aportando un punto de luz y refinamiento. Otro elemento clave es la pulsera. Una malla milanesa fina o un brazalete de eslabones pequeños y pulidos pueden darle al reloj una caída y una sensación mucho más cercana a la de una joya. Es más suave, más articulado y visualmente más ligero que un brazalete deportivo grueso. La combinación de una caja de tamaño contenido con un brazalete de este tipo es la fórmula perfecta para un reloj elegante, moderno y verdaderamente para todos.
Ideas para regalar en Enero (Rebajas y cumpleaños)

Enero es un mes con una energía muy particular. Por un lado, la calma después de la tormenta festiva; por otro, el impulso de los nuevos comienzos. Y entre medias, una oportunidad de oro: las rebajas. Es el momento perfecto para hacer una compra inteligente, ya sea para darte un capricho que tenías pendiente o para ese cumpleaños de enero que siempre queda un poco eclipsado por la Navidad. Regalar un reloj en este mes es un acierto doble: es un símbolo de empezar el año con buen pie y, además, puedes encontrar piezas increíbles a un precio más que razonable. Se trata de buscar con cabeza, no de gastar por gastar.
Presupuesto contenido con gran presencia
Que un presupuesto sea ajustado no significa que tengas que renunciar al estilo o a la sensación de llevar algo especial. Te sorprendería la cantidad de relojes con una presencia espectacular que no te obligan a vaciar la cartera. El secreto no está en el logo, sino en los detalles de diseño que transmiten calidad. ¿La clave? Busca acabados cuidados. Una caja de acero que combine superficies cepilladas (satinadas) con pequeños detalles pulidos (brillantes) siempre va a parecer más cara de lo que es. Este juego de texturas atrapa la luz de una forma muy sofisticada. Otro truco es optar por la simplicidad. Una esfera limpia, bien proporcionada, con índices aplicados en lugar de impresos, tiene un impacto visual mucho mayor que una esfera recargada y confusa. A veces, menos es muchísimo más. Y no subestimes el poder de una buena correa. Una piel de calidad o un brazalete de acero sólido pueden elevar por completo la percepción de un reloj económico.
Punto medio equilibrado (acero, zafiro, 5 ATM+)
Si buscas el reloj “para todo”, esa pieza que aguante el ritmo del día a día sin que tengas que preocuparte, hay una especie de trío de ases que deberías tener en tu radar. Son las especificaciones que marcan la diferencia entre un reloj bonito y un reloj bueno y duradero.
- Caja de acero 316L: No todo el acero es igual. El 316L es de grado quirúrgico, lo que significa que es hipoalergénico y muy resistente a la corrosión, incluso al sudor. Es el estándar de calidad en la buena relojería.
- Cristal de zafiro: Esto no es negociable si quieres que tu reloj se mantenga como nuevo. El zafiro sintético es el segundo material más duro del planeta después del diamante. Traducido al día a día: es prácticamente imposible de rayar. Es el cristal que aguanta el roce con las llaves en el bolsillo o un pequeño golpe contra la pared sin inmutarse.
- Resistencia al agua de 5 ATM (o más): 5 ATM equivale a 50 metros. Ojo, esto no significa que puedas bucear con él, pero sí te da la total tranquilidad de que sobrevivirá a la lluvia, a lavarte las manos o a un salpicón inesperado. Es el mínimo exigible para un uso diario sin preocupaciones.
Un reloj con estas tres características, movido por un fiable mecanismo de cuarzo japonés o suizo, es una inversión inteligente y un compañero para muchos, muchos años.
Opción especial: edición limitada o color exclusivo
A veces, un regalo se vuelve inolvidable no por su precio, sino por su singularidad. Aquí es donde entran en juego las ediciones especiales. Puede ser una tirada limitada a un número concreto de piezas, lo que le confiere un valor de coleccionismo instantáneo, o un color de esfera que solo se ha producido durante una temporada. Regalar una pieza así dice mucho más que “te he comprado un reloj”. Dice “he buscado algo único, algo que no lleva todo el mundo, algo que me ha recordado a ti”. Un color de esfera especial, como un verde bosque, un azul hielo o un cálido tono salmón —colores que están muy en tendencia—, puede transformar un diseño clásico en algo vibrante y lleno de personalidad. Es una forma fantástica de acertar con alguien que valora la originalidad y el diseño.
Grabado en tapa y estuche: toque personal
Y aquí llega el toque final, el que transforma un objeto bonito en un tesoro personal. El grabado. La tapa trasera de un reloj es un pequeño lienzo en blanco esperando contar una historia. Unas iniciales, una fecha importante, una coordenada secreta o una frase corta que solo vosotros entendáis… es un detalle que convierte el reloj en algo íntimo y eterno. Cada vez que esa persona se lo quite, recordará ese mensaje. Como joyeros, sabemos que la experiencia cuenta tanto como el regalo en sí. Por eso, presentar el reloj en un estuche de calidad, que anticipe lo que hay dentro, es fundamental. El momento de abrir la caja forma parte de la emoción. La combinación de una pieza especial, un grabado con significado y una presentación cuidada es, sencillamente, infalible. Es la forma de regalar no solo un reloj, sino un recuerdo imborrable.
Selección editorial de El Rubí Joyeros (temporada de enero)

268,00€
298,00€

268,00€
298,00€

331,00€
368,00€

89,00€
99,00€

143,00€
159,00€

323,00€
359,00€
Vale, después de hablar de tendencias, materiales y estilos, seguro que te estás preguntando: “Y vosotros, ¿con qué os quedáis?”. Pues aquí va nuestra selección más personal, las piezas que nos tienen hablando en el taller y que creemos que definen a la perfección el espíritu de este enero. No es una lista exhaustiva, sino más bien nuestra apuesta editorial, esos relojes que, por una razón u otra, nos parecen simplemente perfectos para arrancar el año. Piénsalo como una charla entre amigos en la que te recomendamos nuestras joyas favoritas del momento.
Dress minimal de caja delgada para oficina
Con la vuelta a la rutina, a las reuniones y a los objetivos trimestrales, se necesita un reloj que acompañe sin estorbar. Y para eso, no hay nada como un buen reloj minimalista de vestir, lo que en el mundillo llamamos un dress watch. La tendencia es clara: volvemos a las cajas delgadas, a esos diseños que se deslizan bajo el puño de la camisa con una elegancia casi invisible. Hablamos de relojes con esferas impolutas, a menudo en blanco, plata o un negro profundo, con índices de tipo bastón (finas barritas aplicadas) y dos o tres agujas. Nada más. La belleza de estas piezas reside en su pureza y en sus proporciones. Son el epítome del “menos es más”. Un reloj así no busca llamar la atención, sino transmitir una sensación de orden, de control y de buen gusto. Es el compañero perfecto para la mentalidad enfocada que todos buscamos en enero.
Deportivo elegante con brazalete integrado
Si hay un estilo que ha dominado las conversaciones en los últimos años y que sigue más fuerte que nunca, es el del reloj deportivo con brazalete de acero integrado. Y lo entendemos perfectamente. Es la máxima expresión de versatilidad. Esta categoría, inspirada en diseños icónicos de los años 70, consigue algo muy difícil: ser robusto y sofisticado al mismo tiempo. El secreto está en cómo la caja y el brazalete forman una única pieza escultórica, un diseño fluido y cohesivo. Suelen tener cajas con formas interesantes, a menudo con un bisel distintivo, y un increíble juego de acabados que alterna el acero cepillado con cantos pulidos a espejo. ¿El resultado? Un reloj que te puedes llevar al gimnasio por la mañana, a una reunión importante a mediodía y a una cena por la noche, y que estará a la altura en todas las situaciones. Es la pieza ideal para quien busca un único reloj de calidad que lo haga todo.
Vintage-inspired con esfera crema y correa de piel
Hay algo increíblemente reconfortante en los diseños que nos recuerdan al pasado. Y la relojería no es ajena a esta nostalgia. Los relojes de inspiración vintage, o neo-vintage, son una de nuestras debilidades, especialmente cuando combinan una cálida esfera en tono crema o champán con una correa de piel que parece tener mil historias que contar. Estas esferas “off-white” son mucho más suaves a la vista que el blanco puro y aportan un carácter único a la pieza. A menudo se combinan con cristales abombados que distorsionan ligeramente los bordes de la esfera, un detalle que enamora a los aficionados. Póntelo con una correa de piel marrón chocolate o una de ante color tabaco, y tendrás un reloj que rebosa calidez. Es perfecto para los looks de invierno y para quienes aprecian los objetos con alma, con un toque de historia.
Relojes solares/cuarzo de alta precisión para uso intensivo
Seamos prácticos. Enero es un mes de acción, de no parar, y a veces lo que necesitas es un reloj que simplemente funcione, sin dramas. Un compañero de fatigas fiable que te dé la hora exacta y del que no tengas que preocuparte. Aquí es donde la tecnología brilla con luz propia. Los relojes con movimiento de cuarzo alimentado por energía solar son, sencillamente, una maravilla de la ingeniería moderna. Se cargan con cualquier fuente de luz (natural o artificial) y pueden tener una autonomía de meses en total oscuridad. Te olvidas de cambiar pilas para siempre. Además, son increíblemente precisos y resistentes. Son los llamados relojes “coge y vete” (grab and go). Para quienes buscan la máxima exactitud, existen los movimientos de cuarzo de alta precisión (HAQ), que ofrecen desviaciones de apenas unos segundos al año, una proeza técnica. Son la opción inteligente para el día a día, un instrumento de precisión disfrazado de accesorio de moda.
Cuidado y mantenimiento en invierno

Un buen reloj es como un coche clásico: con el cuidado adecuado, te durará toda la vida. Y aunque los relojes modernos son increíblemente robustos, el invierno trae consigo sus propios desafíos. No hablamos solo del frío, sino de los cambios bruscos de temperatura, la humedad, la lluvia… Pequeños gestos en tu día a día pueden marcar una diferencia enorme en la salud y el aspecto de tu compañero de muñeca. No hace falta ser un experto relojero, te lo aseguro. Con un par de trucos que te voy a contar, mantendrás tu reloj impecable durante la estación más fría y mucho más allá.
Ajustes básicos: hora y fecha sin dañar el mecanismo
Esto es súper importante, sobre todo si tienes un reloj mecánico (automático o de cuerda manual). ¿Sabías que puedes dañar el mecanismo si cambias la fecha a ciertas horas? Sí, como lo oyes. Existe lo que los aficionados llamamos la “zona de la muerte”, que suele ir desde las 9 de la noche hasta las 3 de la madrugada, más o menos. En ese intervalo, los engranajes del reloj ya están engranando para pasar la fecha automáticamente, y si tú fuerzas el cambio rápido desde la corona, podrías romper una de las pequeñas piezas del mecanismo. ¿La solución? Es muy sencilla y se convertirá en un hábito.
- Saca la corona hasta la última posición, la que sirve para mover las agujas.
- Gira las agujas en el sentido de las horas hasta que veas que la fecha cambia. Así sabrás que has pasado la medianoche. Sigue girando hasta poner una hora segura, como las 6 de la mañana.
- Ahora sí, empuja la corona una posición hacia dentro para activar el cambio rápido de fecha y pon el día de ayer.
- Por último, vuelve a sacar la corona a la última posición y avanza las agujas de nuevo hasta que la fecha salte al día correcto y, sin parar, sigue hasta la hora actual.
Parece un lío, pero en cuanto lo haces una vez, es pan comido. Con los relojes de cuarzo no suele haber este problema, pero es una buena costumbre que te protege de cualquier disgusto.
Limpieza de caja y brazalete tras lluvia o salitre
El invierno es sinónimo de lluvia, y en muchas ciudades, de sal en las calles para evitar el hielo. Aunque tu reloj sea de acero inoxidable 316L (el de buena calidad), esa mezcla de humedad y sal puede ser corrosiva a la larga, dejando manchas o picando el metal si no se limpia. Después de un día de lluvia o si te ha salpicado agua, no cuesta nada pasarle un paño suave y seco, como una gamuza de microfibra, por toda la caja y el brazalete. Si el brazalete es de acero y el reloj tiene una buena resistencia al agua (mínimo 50 metros), de vez en cuando puedes limpiarlo con un cepillo de dientes muy suave y un poco de agua con jabón neutro, aclararlo con cuidado y, lo más importante, secarlo muy, muy bien, sobre todo entre los eslabones. Con las correas de piel, ¡mucho ojo! La piel y el agua son enemigas. Si se moja, sécala con un paño absorbente sin frotar y déjala secar al aire, lejos de radiadores o fuentes de calor directas.
Almacenaje: estuche, humedad y cambios térmicos
Tu reloj también necesita un buen descanso. Cuando no lo lleves puesto, guárdalo en su estuche o en una caja para relojes. Esto lo protege del polvo, de posibles arañazos y, muy importante, de la humedad. Evita dejarlo en el baño mientras te duchas o en lugares con mucha condensación. Un cajón en tu habitación es el lugar ideal. Un fenómeno curioso en invierno es el choque térmico. Imagina que vienes de la calle a cero grados y entras en una cafetería muy caldeada. Si las juntas de tu reloj no están en perfecto estado, es posible que veas aparecer un poco de vaho en el interior del cristal. ¡Alerta! Eso es una señal inequívoca de que la estanqueidad ha fallado y necesita una visita urgente al taller para evitar que esa humedad dañe el mecanismo.
Servicio recomendado: pila, juntas y estanqueidad
Y hablando de visitas al taller… El invierno es un momento fantástico para hacerle esa pequeña puesta a punto a tu reloj. Mucha gente se espera a verano por el tema de la piscina y la playa, así que los servicios técnicos suelen estar más despejados.
- Pila: Si tienes un reloj de cuarzo, la pila dura de 2 a 5 años. Algunos relojes te avisan de que se está agotando haciendo que el segundero salte de cuatro en cuatro segundos. No esperes a que se pare. Llévalo a un profesional para que la cambie. ¿Por qué? Porque un relojero de confianza no solo cambiará la pila, sino que comprobará y lubricará las juntas.
- Juntas: Son unos pequeños aros de goma que sellan la caja del reloj (en la corona, la tapa trasera, el cristal…). Con el tiempo, se resecan y pierden su elasticidad, dejando de proteger el interior. Son el punto débil de la resistencia al agua.
- Estanqueidad: Después de cambiar la pila o en un servicio de mantenimiento, es fundamental realizar una prueba de hermetismo. La máquina crea un vacío y luego presión para comprobar que no hay fugas. Es la única forma de garantizar que tu reloj sigue siendo resistente al agua según sus especificaciones y que una simple lluvia no se convertirá en un desastre.
Para un reloj mecánico, se recomienda un servicio completo cada 4 o 6 años para limpiar y lubricar el movimiento. Para uno de cuarzo, basta con hacer la prueba de estanqueidad cada vez que cambies la pila. Piénsalo como la ITV de tu reloj: una pequeña inversión que asegura años de funcionamiento perfecto.
Cómo acertar con la talla de la correa en casa
Comprar un reloj o una correa nueva por internet es una gozada, pero a todos nos ha asaltado la misma duda justo antes de hacer clic: “¿Le quedará bien?”. Es una pregunta totalmente lógica. Acertar con la talla es tan importante como elegir el diseño, porque un reloj que no es cómodo, al final, se queda en un cajón. La buena noticia es que no necesitas ser un experto para dar con la medida perfecta. Con un par de trucos caseros que te voy a contar, podrás comprar con la total seguridad de que el ajuste será impecable desde el primer día. ¡Vamos a ello!
Medir la muñeca y elegir longitud
Aquí está el primer paso, y el más obvio: saber cuánto mide tu muñeca. Olvídate de intentar adivinarlo a ojo. Lo que necesitas es un dato preciso. La forma más fácil es usar una cinta métrica flexible, de las de costura. Envuélvela alrededor de tu muñeca, justo donde te pondrías el reloj, sin apretar demasiado ni dejarla muy suelta. Simplemente que se ajuste cómodamente. Apunta la medida en centímetros. ¿Que no tienes una cinta métrica a mano? No hay problema. Coge un trozo de cuerda, un cordón de zapato o incluso una tira de papel. Rodéate la muñeca con él, marca el punto donde se une y luego mide esa longitud con una regla normal. ¡Listo! Una vez que tienes la medida, puedes elegir la longitud de correa adecuada. Las correas suelen venir en tallas estándar. Aunque puede variar un poco entre fabricantes, aquí tienes una guía para que te hagas una idea:
| Medida de la muñeca | Talla recomendada |
|---|---|
| 15 – 17 cm | Corta (S) |
| 17 – 19 cm | Estándar (M) |
| 19 – 21 cm | Larga (L) |
Recuerda que esto es una referencia. El tamaño de la caja del reloj también influye un poco. Si tienes dudas, siempre es mejor que sobre un poco a que falte, sobre todo en correas de piel o tela con muchos agujeros.
Ancho entre asas (lug width) y compatibilidad
Vale, ya tenemos el largo. Ahora vamos con la medida más importante para que la correa encaje en tu reloj: el ancho entre asas o lug width. Las “asas” son esas dos “patitas” que sobresalen de la caja del reloj y donde se sujeta la correa con un pasador. La distancia que hay entre ellas es el ancho que debe tener tu nueva correa. Ni un milímetro más, ni uno menos. Esta medida suele ser un número par, como 18 mm, 20 mm o 22 mm. Es crucial que sea exacta. Si compras una correa de 19 mm para un reloj de 20 mm, quedará un hueco horrible y la correa “bailará”. Si intentas meter una de 20 mm en un espacio de 19 mm, forzarás los pasadores y dañarás la correa. ¿Cómo medirlo? La mejor forma es con un calibre o pie de rey, pero una simple regla te servirá. Mide con cuidado el espacio interior entre las dos asas. La mayoría de las veces, la propia correa original tiene el número grabado en la parte de atrás. ¡Échale un vistazo! Es un detalle que te ahorra mucho tiempo.
Hebilla vs. desplegable: comodidad y seguridad
El cierre es el último gran detalle. Aquí la elección es más personal y se basa en la comodidad y el uso que le vayas a dar. Los dos sistemas principales son la hebilla tradicional y el cierre desplegable. La hebilla es el sistema de toda la vida. Es sencillo, seguro y plano, por lo que suele ser muy cómodo y no abulta nada. Es el cierre clásico por excelencia, sobre todo en correas de piel. Su única “pega” es que, con el tiempo, el acto de pasar la punta de la correa y doblarla para abrocharla puede marcar y desgastar un poco la piel en ese punto. El cierre desplegable (o deployant) es el que se abre como una mariposa o en un solo pliegue. Tiene dos grandes ventajas. Primero, la seguridad: es casi imposible que el reloj se caiga accidentalmente al ponértelo o quitártelo. Segundo, preserva la correa: como no tienes que doblarla cada día, las correas de piel sufren mucho menos y duran más tiempo impecables. A cambio, es un cierre algo más voluminoso y pesado, y es importante que esté bien ajustado a tu muñeca para que no te moleste. Es una opción que aporta un toque de calidad y modernidad al conjunto.
Fotografiar tu reloj para redes (look de enero)

Estrenar reloj en enero (o simplemente volver a enamorarte de uno que ya tenías) tiene algo especial. Y claro, apetece compartirlo. Una buena foto en redes sociales no solo muestra tu nueva pieza, sino que captura ese mood de empezar el año con estilo. Pero, ¡ay, los reflejos y la luz aburrida! Hacer una foto que le haga justicia a tu reloj es más fácil de lo que parece. No necesitas un estudio de fotografía, solo un poco de ojo y algunos trucos del oficio. Vamos a ver cómo puedes sacar fotazas de tu reloj con una estética muy de enero, de esas que invitan a un café calentito.
Luz fría exterior vs. luz cálida interior
La luz es, sin duda, el ingrediente más importante de una buena foto. Y en enero tenemos dos tipos de luz muy características que puedes usar a tu favor para contar historias diferentes. Por un lado, está la luz fría de un día de invierno. Esa luz brillante pero suave de una mañana despejada. Es perfecta para resaltar los detalles de un reloj con acabados de acero. El cepillado del metal, los cantos pulidos, el azul de unas agujas… todo se ve con una nitidez increíble. Si quieres una foto limpia, nítida y que transmita una sensación de frescura y nuevos comienzos, busca la sombra en un día soleado o la luz difusa de un día nublado. Apoya la mano en el alféizar de una ventana y dispara. La luz natural siempre es tu mejor amiga. Por otro lado, tenemos la luz cálida del interior. Piensa en la luz de una lámpara de lectura por la tarde o el ambiente acogedor de una cafetería. Esta luz dorada es mágica para los relojes con esferas crema, tonos champán o cajas de oro rosa. Aporta una sensación de calidez, de confort, de “hygge”. Resalta la textura de una correa de piel y le da a la foto un aire mucho más íntimo y personal. El truco es no usar el flash del móvil, que lo aplana todo, sino buscar una fuente de luz suave y lateral.
Composición con bufandas, guantes y café
Una foto de tu reloj en la muñeca sin más… está bien. Pero una foto que cuenta una pequeña historia… eso es otro nivel. En enero, los accesorios de invierno son tus mejores aliados para crear una composición interesante y con mucha textura. Saca del armario esa bufanda de lana gruesa con un punto bonito. Deja que se vea su textura desenfocada en el fondo mientras enfocas el reloj. El contraste entre el frío del metal y la calidez de la lana es visualmente muy potente. Lo mismo ocurre con unos guantes de piel. Puedes llevarlos puestos, sujetar uno con la mano del reloj o simplemente dejarlos cerca. Añaden un toque de elegancia y sitúan la escena. Y, por supuesto, el café. Una taza humeante es el elemento perfecto. Puedes sujetarla con la mano, creando una imagen muy natural y cotidiana, o usarla como parte de un bodegón. Coloca el reloj al lado de la taza, un libro y quizás unas gafas. Juega con los elementos para crear una escena que hable de un momento de pausa y disfrute. Se trata de evocar sensaciones, no solo de enseñar un producto.
Evitar reflejos en cristal: ángulos y fondo
Llegamos al gran enemigo de la fotografía de relojes: el reflejo en el cristal. Especialmente si tienes un cristal de zafiro, que es como un espejo. Quieres que se vea la esfera, no el techo de tu salón o tu móvil. El secreto está en el ángulo y en la difusión de la luz. Nunca, nunca, hagas la foto con la luz incidiendo de frente sobre el reloj. Es el camino más rápido para conseguir un destello blanco que arruine la imagen. La clave es la luz lateral. Si la fuente de luz (una ventana, por ejemplo) está a tu izquierda, prueba a girar ligeramente la muñeca hacia la derecha. Verás cómo el reflejo se desplaza hasta desaparecer. Es un juego de milímetros. Ve moviendo el reloj muy despacio hasta que encuentres ese punto mágico en el que la esfera se ve limpia y clara.
Un truco de profesional: si no consigues eliminar un reflejo molesto, prueba a interponer algo entre la fuente de luz y el reloj para difuminarla. Una cortina blanca y fina o incluso una hoja de papel de horno pueden hacer maravillas para suavizar la luz y minimizar los reflejos.
El fondo también influye. Un fondo oscuro y mate, como una mesa de madera sin barnizar o un jersey de lana oscura, absorberá la luz y reducirá los reflejos parásitos que puedan colarse en el cristal. Evita las superficies brillantes o muy claras si estás empezando. Con un poco de práctica, aprenderás a controlar los ángulos y a hacer que tu reloj luzca en las fotos tan espectacular como en la vida real.
Preguntas frecuentes

Aquí siempre surgen las mismas dudas, y es normal. Comprar un reloj es una decisión importante y hay detalles técnicos que pueden parecer un mundo. Así que he recopilado las preguntas que más nos hacéis en la joyería, para responderlas de una vez por todas de forma clara y directa. Como si estuviéramos tomando un café, vamos.
¿Qué resistencia al agua necesito para el día a día en invierno?
Esta es la pregunta del millón. Ves “Resistente al agua 30 metros” y piensas: “¡Genial, para bucear!”. Pues no, siento aguarte la fiesta. La relojería tiene su propia forma de medir esto, y es un poco confusa. Esos “metros” se refieren a una prueba de presión estática en un laboratorio, que no tiene nada que ver con el movimiento real bajo el agua. Para que te hagas una idea clara y práctica para el invierno:
- 30 metros (3 ATM): Es la más básica. Aguanta salpicaduras al lavarte las manos o la lluvia. Y ya. No te duches con él, y mucho menos te bañes. Es suficiente para un uso de oficina, pero un poco justo si te pilla un chaparrón.
- 50 metros (5 ATM): Aquí ya vamos más seguros. Puedes ducharte con él (aunque ojo con el vapor y los cambios bruscos de temperatura) y aguantará la lluvia sin problemas. Para el día a día en invierno, esta es la cifra mágica. Es el estándar de oro para un reloj versátil y sin preocupaciones.
- 100 metros (10 ATM): Con esto ya puedes nadar y hacer snorkel. Para el invierno, es más de lo que necesitas, a no ser que practiques natación en piscina cubierta.
En resumen: para un uso normal en enero, con sus lluvias y su vida cotidiana, busca como mínimo una resistencia de 50 metros. Te dará total tranquilidad.
¿Cómo sé si un diámetro me quedará grande o pequeño?
¡Qué buena pregunta! El tamaño perfecto es muy subjetivo, pero hay unas reglas no escritas que ayudan mucho. Lo primero y más importante es medir tu muñeca. Coge una cinta de sastre o un simple cordón y una regla, y mide el contorno. Con esa medida, puedes guiarte por esta tabla general:
| Contorno de muñeca | Diámetro de caja sugerido |
|---|---|
| 15-17 cm (pequeña/mediana) | 36 mm – 40 mm |
| 17-19 cm (mediana/grande) | 40 mm – 44 mm |
| Más de 19 cm (grande) | 44 mm – 46 mm o más |
Pero, ¡ojo!, el diámetro no lo es todo. Hay un dato casi más importante: la distancia de asa a asa (lug to lug). Las asas son las “patitas” donde se engancha la correa. Si las asas sobresalen de tu muñeca, el reloj se verá demasiado grande, sin importar el diámetro. Lo ideal es que quede un poco de espacio a cada lado. Y un último truco: los relojes con biseles finos parecen más grandes, y los que tienen biseles gruesos (como los de buceo) parecen más pequeños.
¿Piel o brazalete metálico para enero?
El eterno debate. Aquí no hay una respuesta correcta, depende totalmente de tu estilo de vida y tus gustos. El brazalete metálico es el todoterreno. Es duradero, resiste el agua y la nieve sin inmutarse y es súper versátil. La única pega es que en una mañana muy fría de enero, al ponértelo, puede estar helado durante un par de minutos. Es la opción más práctica y moderna. La correa de piel es pura calidez y elegancia. Es más cómoda de entrada, no tiene ese tacto frío y combina de maravilla con jerséis de lana y abrigos. ¿La desventaja? La piel y el agua no son buenas amigas. Una lluvia ligera no la va a estropear, pero si se moja con frecuencia acabará por deteriorarse. Es la opción con más encanto, pero requiere un poco más de cuidado en invierno.
¿Cada cuánto cambiar la pila o revisar un automático?
Esto es como el mantenimiento del coche: crucial para que dure toda la vida.
- Relojes de cuarzo (de pila): La pila suele durar entre 2 y 5 años, dependiendo del modelo y del uso de funciones como el cronógrafo. Un truco: muchos relojes te avisan de que la pila se está agotando haciendo que el segundero salte de 4 en 4 segundos. No esperes a que se pare, llévalo a un relojero profesional para que, además de cambiarla, verifique las juntas y la hermeticidad.
- Relojes automáticos: Aquí no hay pilas, pero sí aceites que lubrican el complejo mecanismo. Con el tiempo, estos aceites se secan. La recomendación general es hacer un servicio completo cada 4-6 años. En esta revisión se desmonta, limpia, lubrica y ajusta todo el movimiento. Es una inversión que garantiza décadas de precisión.
¿Puedo grabar el reloj como regalo y mantener la garantía?
Sí, por supuesto. Es una de las dudas más comunes y la respuesta es un rotundo sí, con un matiz. La garantía del fabricante cubre defectos del mecanismo y de fabricación. Un grabado en la tapa trasera, que es una pieza externa, no afecta para nada al funcionamiento interno del reloj. El único escenario en el que podrías tener un problema es si el grabado lo hace alguien sin experiencia y daña la caja. Por eso, siempre recomendamos que lo hagas en la misma joyería donde lo compras o en un grabador profesional. Nosotros, por ejemplo, lo hacemos con un cuidado exquisito para que quede perfecto y, por supuesto, la garantía oficial se mantenga intacta. Es la mejor forma de convertir un gran regalo en un tesoro inolvidable sin ninguna preocupación.






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